jueves, 15 de mayo de 2014

DESDE EL LUGAR DE NAPAL ( ROMANZADO ) AL MONTE IDOKORRI. VISITA A LA ERMITA DE SAN ESTEBAN DE UGARRA Y A LA ZONA PRÓXIMA DE MEGALITOS.

   Para alcanzar el lugar de Napal (Romanzado), desde donde vamos a realizar este interesante recorrido, nos desplazamos desde Pamplona a través de la PA-31, que nos lleva hasta el municipio de Noain. Desde este lugar accedemos a la Autovía del Pirineo A-21 en dirección a Jaca (Huesca).
   En la salida número 35 de la citada Autovía (Venta de Judas-Yesa), tomamos la carretera NA-178 dirección Lumbier-Navascués. Después de atravesar el municipio de Domeño (Romanzado), tomamos la carretera NA-2162, que se dirige a los municipios de Orradre y Napal, pertenecientes ambos al Romanzado.
   Esta sinuosa y estrecha vía de comunicación pasa primero por Orradre, para alcanzar posteriormente el lugar de Napal, desde donde partimos para disfrutar de esta singular jornada de ascenso al monte Idokorri y visitar posteriormente otros interesantes lugares de esta zona.
   Dejamos los vehículos a la entrada del pueblo, en un lugar despejado y habilitado para aparcamiento. En nuestra visita, el día es soleado con un ligero viento del Norte, que determina una temperatura idónea para el desarrollo de una jornada llena de descubrimientos, en estos lugares un poco apartados y bastante desconocidos de la geografía de Navarra.
 Municipio de Napal (Romanzado). Curiosa formación rocosa.
En su cara frontal se sitúa el Castro de la Peña de Napal.
   Convenientemente equipados iniciamos el ascenso atravesando el pueblo, pasando al lado de su Iglesia Parroquial. Está dedicada a la Purificación de Santa María, es del más primitivo románico con elementos del Siglo X, del XI, del XII y ediciones posteriores. En el exterior tiene pocos elementos que llamen la atención, excepto sus muros enlucidos y una torre muy deteriorada a los pies del cuerpo principal. Consta el mismo de una nave de dos tramos y cabecera recta, cubierto de bóveda de medio cañón, el último de los tramos apuntado; tiene además dos capillas a modo de crucero.
   La portada de entrada a la Iglesia de la Purificación de Santa María es de arco de medio punto, y en el ábside de la misma quedan restos cegados de lo que fue un vano geminado axial.
   Continuamos por amplia pista en dirección norte, con una ligera pendiente de ascenso, que irá posteriormente aumentando y que nos alejará del lugar de partida. Una mirada hacia atrás, nos proporciona una excelente perspectiva de una singular formación rocosa, que se halla cercana al municipio de Napal.
   Según nos informamos, en las proximidades de ese lugar, se halla ubicado el denominado Castro de la Peña de Napal. Los expertos en estas materias indican que corresponde a un asentamiento del primer milenio a. C., identificado como poblado de la Edad del Hierro.
   Si dirigimos la mirada desde este lugar donde nos encontramos hacia el oeste, podemos contemplar la elegante altitud de la Peña de Izaga (1360 metros), con sus tres cimas, Santa Ágata, Gambella e Izaga.
   Siguiendo la ascensión llegaremos a un collado, en donde en dirección norte se amplia la visión, con la aparición de campos de cultivo y prados, que forman un valle limitado por las formaciones de los altozanos de Ugarra, Peñascal, Bolunza y Angerta o Peña Blanca.
   En este collado encontramos un cruce de caminos, seguimos por el que se dirige hacia el este. Avanzamos por el mismo con una pendiente de ascenso moderada, que va rodeando al macizo del monte Idokorri. Llegaremos a otro cruce de caminos y ahora elegiremos, el que toma la dirección sur, llegando al borde de un pinar  de repoblación.
 Índice geodésico del Monte Idokorri.
Miembros del grupo de amigos "matarrasa".
   Desde el collado, el camino recorrido hasta el momento, atraviesa una zona de vegetación propia del bosque mediterráneo, con abundancia de encinas, carrascas y numerosas agrupaciones de boj.
   Tomamos el amplio camino, a modo de cortafuegos en el interior del pinar, y vamos ascendiendo con pendientes importantes, sobre el cordal oeste del monte Idokorri. Seguimos ascendiendo hasta llegar al vértice geodésico, señalado mediante una columna cilíndrica de hormigón y placa de identificación correspondiente a esta cima, dentro de la Comunidad Foral de Navarra.
   No obstante esta no es la mayor altura del monte Idokorri, para alcanzarla debemos de realizar un pequeño recorrido, que está convenientemente señalizado. Por una estrecha senda, siempre por las proximidades del cordal, a través de un pasillo con ligera pendiente entre brotes de boj y otros arbustos, pronto llegaremos a la altura máxima de esta montaña. Encontramos en este lugar un buzón de montaña, en la parte meridional de la cima, que nos señala la máxima altitud. En este caso el buzón bastante deteriorado, fue colocado por el Grupo de Montaña Boscos, y en él se señala monte Idokorri, con su altitud de 1061 metros.
   Desde este lugar el panorama que se abre a nuestros pies, es de una belleza inigualable. Estamos al borde de un acantilado, de gran verticalidad, que nos sitúa en un balcón; desde donde contemplamos la espectacular Foz de Arbayún horadada por el que paso del río Salazar, que se dirige al encuentro con el río Irati su hermano mayor. Próximos al lugar descrito se sitúan, el pequeño municipio de Iso y su espectacular puerto, recorrido por una carretera sinuosa para salvar el desnivel. En la actualidad ha quedado fuera de servicio, al modificar el trazado de la carretera que se dirige hacia el Valle de Salazar y el Almiradío de Navascués
 Desde el Idokorri vista de la Foz de Arbayún.
Puerto de Iso y actual carretera al Valle de Salazar.
   Después de contemplar las hermosas vistas desde este privilegiado lugar, iniciamos por el borde del cordal un ligero descenso, que nos sitúa en un lugar abrigado con excelentes vistas hacia el monte San Quirico, en donde los miembros de "matarrasa" disfrutamos de un apetitoso almuerzo, mientras comentamos las incidencias de esta primera parte del recorrido.
   Después de dar buena cuenta de las viandas, iniciamos el camino de descenso, por el mismo recorrido que realizamos en el ascenso, hasta situarnos en el primer collado, en donde se encontraba el primer cruce de caminos.
   Para completar la jornada, tomaremos ahora  desde este lugar el camino que se dirige hacia el norte, en dirección a la Ermita de San Esteban de Ugarra, que observamos en lontananza. Este amplio camino, que realmente conforma una pista, se dirige al lugar indicado, con ligeras pendientes de subida y descenso; entre campos de labranza y praderas, alternando con parajes en los se alternan masas de arbolado y arbustos de carácter mediterráneo.
   El camino por el que nos desplazamos se dirige hacia el monte Ugarra, con una bifurcación a la citada Ermita de San Esteban de Ugarra. Llegados a sus proximidades podemos apreciar las características de este antiguo lugar de culto. La edificación tiene una posición privilegiada, está situada en un altozano rodeada de campos de labranza.
   De lineas sobrias, románica de recta espadaña con dos huecos, exentos de campanas en la actual situación. Es de un solo cuerpo y en la actualidad está cerrada, debido a su estado ruinoso; ya que anteriormente se utilizó como refugio de rebaños de ganado lanar, y actualmente se emplea para guardar paja. Según nuestras averiguaciones este edificio es actualmente de propiedad privada.
 Ermita de San Esteban de Ugarra.
   En las proximidades de este lugar y otros cercanos se ofrece la posibilidad de visitar un conjunto muy interesante y bastante completo de monumentos megalíticos, esencialmente dólmenes que fueron descubiertos y catalogados a partir del año 1.957. Entre ellos podemos citar los dos de Aikoa, el de Angerta, los tres de Ugarra, los dos de Bolunza y otros más alejados como el de Puyomediano y Ugarrón.
   Los dólmenes de Aikoa, deben su nombre a un antiguo despoblado medieval, ubicado en las cercanías, entre los municipios de Imirizaldu, Ozcoidi y Berroya.
   El megalitismo ( megalito-piedra grande), es un fenómeno prehistórico propio de la Europa Occidental, relacionado generalmente con ritos funerarios. Se tiene constancia que dólmenes y cromlech, se utilizaron como sepulturas colectivas.
   Los monumentos megalíticos han sido interpretados como centros simbólicos y/o rituales de las poblaciones de su entorno de las cuales hay muy pocos datos. Las diversas interpretaciones de sus funciones ideológicas giran alrededor de su utilización como elementos de equilibrio social, de delimitación territorial, de prestigio  y/o poder de la comunidad, remarcándose la identificación de sus contactos con la tierra en la que estaban sepultados sus antepasados, lo que les otorgaría el derecho a trabajarla.
   Con el establecimiento de las jefaturas y a la consiguiente jerarquización social, que coincide con el auge de la metalurgia, fue cambiando a un modelo en el que primaba lo individual sobre lo colectivo. Los megalitos, dieron paso a los enterramientos individuales. La disposición de muchos de ellos, da pie a otras teorías, sobre su clara orientación astronómica, la mayoría de los dólmenes están orientados hacia el este, lugar donde sale el sol.
Situación de los megalitos en la zona visitada.
   Posiblemente nunca se despejarán las incógnitas, lo cual mantendrá como un misterio a estas piedras y lo que representan.
   Presentamos en esta cumunicación un pequeño plano orientativo de la situación de los megalitos de la zona objeto de nuestra visita. Como ayuda a su localización, tenemos que señalar que varios de ellos están dentro de zonas boscosas de monte bajo, muchas veces tapadas casi por completo por los árboles y arbustos que los rodean.
   No obstante las indicaciones que se reflejan en dicho plano, nos pueden ayudar a descubrirlos con menos dificultad. En la visita pudimos observar algunos de ellos, aunque lo avanzado de la mañana, nos impidió una más completa observación del resto de monumentos megalíticos.
   Posteriormente, emprendimos el camino de regreso, por la misma pista de acceso, hasta volver al municipio de Napal, que es donde iniciamos este variado recorrido a esta parte tan poco conocida del Romanzado.
   Una vez cambiados de indumentaria regresamos a Pamplona por las mismas carreteras y autovías que nos habían situado en Napal (Berroya), tras una jornada que resultó muy satisfactoria por la variedad y belleza de los lugares recorridos que hemos visitado.


     

miércoles, 14 de mayo de 2014

UN PASEO POR EL PRADO: EL JARDÍN DE LAS DELICIAS. JERÓNIMO EL BOSCO (y VI)

Acabamos con esta sexta entrega el capítulo XIII del libro de Javier Sierra, "El maestro del Prado", en el que nos cuenta los secretos que esconde la tabla del Bosco "El jardín de las delicias".

EL JARDÍN DE LAS DELICIAS (VI)



"—Como te he dicho, el hombre del grabado de Lampsonius es un anciano, pero con la mano derecha hace el mismo signo inequívoco que el maestro del Espíritu Libre. Está señalando algo. —¿Y qué es, doctor?    
—En el grabado no se sabe. Pero aquí, en la tabla, ambos hombres nos miran posando junto a esa Eva naciente que se asoma a una especie de puerta de cristal entreabierta. Parecen señalar a un tiempo a la mujer y al umbral, como si fueran la finalidad última de la composición.    
—¡La herramienta!    

—Exacto. —Una mueca enigmática afloró al rostro de Fovel—. El cuadro debe entenderse como una puerta. Un umbral que te traslada a una realidad trascendente. Y la mujer en actitud de descanso, semidormida, representa la llave con la que la abriremos. Como te he dicho, Fraenger creía que este tríptico se utilizó como un instrumento de meditación. A través de él, los adeptos del Espíritu Libre pudieron acceder a las grandes enseñanzas de la secta, y también a visiones de carácter místico, íntimas, a las que atribuían un tremendo valor espiritual. Mi impresión es que puerta y dama meditabunda son un jeroglífico que explica para qué sirve y cómo debe usarse este cuadro. ¿Quieres que te lea lo que Fraenger dice al respecto?    
—¡Claro!    

El doctor Fovel rebuscó entonces en uno de los bolsillos de su abrigo hasta que extrajo un tomo de tamaño medio y tapa oscura, manoseado, en el que sólo distinguí el nombre del sabio alemán que tanto había impactado a mi maestro. Lo abrió por una de sus marcas y leyó:

- Wilhelm Fraenger -
-Para iniciar su propio camino espiritual, los discípulos del Espíritu Libre se situaban frente a este panel de meditación. En el momento de máxima concentración eran arrancados lentamente del mundo cotidiano y penetraban en un universo espiritual que descubrían poco a poco y que les revelaba significados cada vez más profundos. El único modo de comprender el panel era concentrarse incesantemente sobre él. El espectador se convertía así en co-creador, en intérprete autónomo de los símbolos solemnes y enigmáticos que tenía delante de los ojos. La pintura no se petrificaba nunca sino que era animada de continuo por el flujo viviente del devenir, del desarrollo orgánico, de la revelación progresiva. Y todo esto, en armonía con el contenido evolucionista que constituye la estructura intelectual del tríptico.

Fovel se detiene y deja que aquellas palabras calen en mí. No tardo mucho en reaccionar.    
—Entonces… —busco las mejores palabras—, ¿usted sabe cómo abrir esta puerta? ¿Sabría meterse en el cuadro? ¿En la herramienta?    
—Me temo que no —suspira por segunda vez—. Ni siquiera Fraenger lo consiguió. Cuando los bombardeos aliados de Berlín destruyeron su apartamento y sus notas, se pasó años tratando de atravesar ese umbral, sin éxito. De sus intentos sólo ha llegado la sugerencia de que el viaje se iniciaba cuando el adepto detenía la mirada en la base de la «fuente de la vida» del panel derecho, en el agujero ocupado por la lechuza, y se dejaba llevar a través de él. Yo lo he intentado. De veras. De hecho, llama mucho la atención que haya varias de estas aves repartidas por toda la composición, como si fueran cerraduras para una misma puerta. Y aunque su significado me resulta clarísimo, no es fácil hacerlas «funcionar».    


—¿Ah, sí? ¿Qué significan las lechuzas según usted?    
—Son aves capaces de ver en las tinieblas, hijo. Desde tiempos remotos encarnan el ideal de conocimiento supremo, de aquel que penetra en lo invisible. Sólo ellas se mueven con total precisión en lo oscuro. Y eso quería decir, a ojos de los antiguos, que podían atravesar los territorios de la muerte. Del más allá. Eran seres psicopompos. Conductores de almas.    
—Luego estamos ante otro cuadro mediúmnico.


- Caronte, barquero de Hades, guía las almas hacia el más allá -
—En cierto modo, sí. Pero nos queda por determinar qué clase de medio es el que propone el artista para llegar al «otro lado», a Dios. ¿Simple meditación? ¿Drogas? ¿Tal vez la Claviceps purpurea, el hongo del centeno, tan popular en las bebidas de los Países Bajos? Fraenger no es nada claro al respecto, pero apostaría a que cuando la obra llegó a manos de Felipe II, a finales del siglo XVI, él y sus sabios de confianza sabían ya de su fortísima carga visionaria…    
- Juan de Herrera -
—¿Y por qué está tan seguro?    
—Bueno —sonríe—, no es ningún secreto que Felipe II fue un hombre de convicciones contradictorias. Por un lado estuvo empeñado en defender a ultranza la fe católica, en extender los tribunales de la Inquisición por todas sus posesiones y en mantener a raya a protestantes y herejes como fuera. Pero por otro patrocinó experimentos alquímicos a su arquitecto Juan de Herrera, fue un ávido coleccionista de textos herméticos, mágicos y astrológicos, y hasta custodiaba junto a sus reliquias, en su guardajoyas personal, no menos de seis cuernos de unicornio. Fue un hombre en el que ortodoxia y heterodoxia, fe y paganismo, se dieron continuamente la mano. Apuesto a que oyó decir algo de las propiedades visionarias del cuadro y por eso se empeñó en tenerlo cerca durante su agonía.    

- Felipe II -
—¿Y eso no fue polémico? ¿Nadie cuestionó que el rey se preocupara de un cuadro tan raro? ¿Nadie desconfió de ese artista en la corte más católica del mundo?    
—¡Y tanto que sí! —exclama—. Al Bosco lo llamaron de todo. «Pintor de diablos» fue lo más suave que le dijeron. La mayoría de quienes vieron sus tablas nunca pudieron explicarse la obsesión del rey por ellas. Por suerte, no fue un artista demasiado prolijo. Sus obras son escasas: no llegan a cuarenta. Sin embargo, sabemos que Felipe II se convirtió en su mayor coleccionista. Cuando murió tenía en su poder nada menos que veintiséis cuadros pintados por él. Y la mayoría mandó colgarlos en las paredes de El Escorial. 

-Quizá lo hizo porque el padre Sigüenza medio convenció a sus críticos de que sólo se trataba de obras satíricas. Pinturas que invitaban a meditar sobre las perversiones que acechaban al buen cristiano, y a no caer en los errores representados allí. Lo llamativo es que esa interpretación fue aceptada de modo casi unánime, sin el más mínimo sentido crítico, hasta bien entrado el siglo siguiente.    
—Entonces, volviendo a la muerte del rey, doctor, ¿por qué cree que querría tener este tríptico a la vista?    

- Últimos momentos de Felipe II -
El doctor Luis Fovel me observa entonces con un gesto de picardía dibujado en el rostro. Se atusa el abrigo levantándose las solapas y, mientras da media vuelta quedando de espaldas al tríptico, me estampa:    
—¿Y tú? ¿Por qué crees que lo haría?"


jueves, 8 de mayo de 2014

UN PASEO POR EL PRADO: EL JARDÍN DE LAS DELICIAS. JERÓNIMO EL BOSCO (V)

Continuamos con la quinta entrega del capítulo XIII del libro de Javier Sierra, "El maestro del Prado", en el que nos cuenta los secretos que esconde la tabla del Bosco "El jardín de las delicias".

EL JARDÍN DE LAS DELICIAS (V)


"—Ésa es la gran incógnita. Justo en plena segunda guerra mundial, un estudioso alemán perseguido por los nazis llamado Wilhelm Fraenger formuló una teoría que, todavía hoy, parece la única capaz de explicar todas las rarezas del cuadro. Según él, El jardín de las delicias fue una suerte de herramienta para que los fieles de un movimiento herético, los Hermanos del Espíritu Libre, pudieran meditar sobre sus orígenes y su destino.    
—¿Los Hermanos de qué?   
- Adamitas practicando la inocente desnudez del Edén -

—Del Espíritu Libre. En Centroeuropa se los conoció vulgarmente como
adamitas, porque creían que, al ser hijos de Adán y creados por tanto a imagen y semejanza de Dios, eran incapaces de pecar. Fraenger descubrió que padres de la Iglesia como san Epifanio o san Agustín ya los mencionaban entre las primeras desviaciones de la fe verdadera, diciendo que practicaban sus ritos desnudos, en cavernas. «Desnudos, hombres y mujeres se encuentran», escribieron. «Desnudos rezan. Desnudos escuchan las lecturas. Desnudos reciben los sacramentos, y por esto llaman paraíso a su iglesia.»  

  
Echo un vistazo al tríptico, sorprendido de lo ajustada que resulta esa descripción a la pintura.   

- Adamitas quemados en la hoguera -
—Las huellas de los adamitas llegan hasta la época del Bosco —prosigue el maestro—. En 1411, un siglo antes de pintarse esta tabla, en Cambrai, en la Francia más cercana a Flandes, el poderoso obispado de la región abrió un gran proceso contra esta secta. Se condenó a un carmelita de Bruselas llamado Wilhelm van Hildernissen y a su lugarteniente, un tipo llamado Aegidius Cantor, a morir en la hoguera. Gracias a esa investigación eclesiástica y a los interrogatorios a los que fueron sometidos, sabemos que los adamitas practicaban sus ritos en cavernas, se mostraban contrarios a la autoridad e indiferentes ante Roma, y esperaban la llegada inmediata del fin de los tiempos. Creían que, cuando ese momento llegara, el mundo se daría cuenta de que verdaderamente eran hijos de Adán y podrían caminar sobre la Tierra tal como Dios los creó.   

—Un culto arriesgado…   
—Es verdad —asiente el maestro—. Lo curioso es que de alguna manera prefigura el interés por el cuerpo humano que surge entre los artistas de ese periodo. Los adamitas espiritualizan la erótica. No ven el desnudo como una incitación a la lujuria. Al contrario: defenderán la idea de que un amor platónico, sin pulsiones carnales y universal, es posible en este planeta. ¡Fueron ideas muy avanzadas para su tiempo!   

—¿Y el Bosco militó en esa secta?
—Fraenger no logra concluir nada al respecto. La biografía del Bosco es muy oscura. Se sabe que fue hijo y nieto de pintores, tal vez originarios de Aquisgrán, y que trabajó en decorar las iglesias de su entorno. Pero poco más. Sin embargo, Fraenger deduce que poseyó un conocimiento muy profundo del culto adamítico. Un saber que, según explica, sólo pudo haber obtenido de uno de los líderes supremos del culto. Un maestro. Alguien rico, con capacidad de financiar una obra de esta envergadura.   
—¡Seguro que usted ya tiene algún nombre en mente!   
—No hay muchos candidatos, la verdad. O se trata de un importante mercader desconocido para nosotros, o quizá alguien de la familia Orange. En tiempos recientes se ha especulado con que este tríptico pudo ser un regalo de bodas de
Enrique III de Nassau a su esposa. Quién sabe. Tal vez él o alguno de los regentes de los Países Bajos estuvieron implicados en el culto adamítico. El caso es que, si Fraenger tiene razón y ese mecenas fue retratado varias veces en el tríptico, puede que no esté lejos el día en el que lo identifiquemos.   

—¿Cómo dice? —salto perplejo—. ¿Conocemos el rostro del líder del grupo?   
—Lo que oyes. El Bosco, como era costumbre en los cuadros por encargo, incluyó a su mecenas entre la marabunta de personajes que pintó. ¿Quieres saber quién es?   
Asiento. Y como un niño que anhela recibir un caramelo, sigo al maestro, que se sitúa frente al panel central del Jardín.   
—Está justo aquí. Mira. Fovel apunta al extremo inferior derecho de la composición. Junto a un pequeño corrillo de personas se vislumbra un accidente en el terreno, una cavidad de la que se asoman un muchacho y una mujer.   
—¿Ves la caverna? —Se hace a un lado—. Como te he dicho, los adamitas las utilizaban como templos. Pero fíjate bien en el hombre que está en el interior. Tiene dos características que lo convierten en excepcional: la primera es que está vestido (sólo Dios aparece con ropa en la tabla izquierda), y la segunda, que posa descaradamente la mirada en el espectador, de nuevo igual que Dios. Fraenger cree que se trata del maestro del Espíritu Libre que encargó la pintura. Y lo cierto es que el Bosco lo retrató en la zona en la que habitualmente se firman las obras, distinguiéndolo del resto de personajes mundanos para hacerlo así reconocible a los suyos. 

  
- el Maestro del Espíritu Libre señala a la Nueva Eva -


- El Bosco por Lampsonius -
—¿Y no podría ser un autorretrato del pintor?   
—Algunos lo creen así, pero yo lo dudo. Ese hombre no tiene actitud de pintor. Parece más interesado en enseñarnos algo que en reivindicar la obra.
—¿Y qué quiere enseñarnos, doctor? —murmuro con la nariz pegada a ese rincón del tríptico

—Según Fraenger, está señalando a la «nueva Eva», una muchacha que sostiene en una mano la célebre manzana del Jardín del Edén. Pero fíjate bien en quién está detrás de él. Apoyado en su hombro, se vislumbra el rostro de otro personaje que bien podría ser, esta vez sí, el autorretrato del Bosco. Ahí aparece en la sombra, sumiso, apoyado en el hombro de su mentor.                

—Hummm… Daría lo que fuese por tener al menos un retrato del Bosco con el que poder comparar ese detalle del Jardín.   
Fovel enarcó las cejas y suspiró, quizá resignado ante la infinita ignorancia de su joven acompañante.   
—Por desgracia no existe tal cosa —dijo—. El retrato más antiguo que conservamos del pintor fue realizado cinco décadas después de su muerte por un poeta y dibujante flamenco llamado
Dominicus Lampsonius. No puede tomarse, pues, como algo totalmente fidedigno. Sin embargo, Lampsonius lo incluyó en una serie de veintitrés retratos muy precisos de artistas de los Países Bajos, donde lo representó siendo ya un hombre mayor.
   

—¿Y guarda algún parecido con ese acompañante del «maestro del Espíritu Libre» de El jardín de las delicias? Noté cómo mi pregunta incomodaba al maestro. Éste se acarició la nariz y la boca como si se pellizcara en busca de una respuesta adecuada.   
—Bueno… Quizá Fraenger se equivocó al señalar quién es quién en la tabla. O quizá lo hizo Lampsonius. El caso es que sí existe un rasgo común entre esas figuras y el primer retrato conocido del Bosco. Apenas es un detalle…   
—¿Ah, sí? ¿Cuál es?"


(continuará)


 

miércoles, 7 de mayo de 2014

PATER ESTÁS ACABADO, HASTA LOS ALUMNOS TE TOREAN

Bien cierto es que a todo cerdo le llega su San Martín, y que el Dr.Paternáin no iba a ser excepción. Creo que debe jubilarse ¡ya! y, sobre todo, después de lo ocurrido hace pocos días.


El escándalo se ha instalado en la red. Un vídeo de los propios estudiantes ha acabado con el supuesto "prestigio" y una fama de rigor y seguridad académica acrisolada durante años de ejercicio de la docencia. En las imágenes, que pueden verse a continuación, se alecciona sobre la manera y los cuidados a observar para entrar en el sacrosanto despacho del Pater, en Bioquímica, y sustraer los futuros exámenes.




O eso les pareció a los asaltantes. Y es que desde hace muchos años, el Pater duerme con los exámenes, a sabiendas al final de qué lado está la VICTORIA. Lo que se llevaron no era más que un apetitoso cebo, un falso examen cuyo robo estuvo a punto de costar la vida a nuestro intrépido estudiante. El día de la prueba el Dr. Paternáin repartió los exámenes mientras comentaba: - Espero que sea el examen soñado por todos ustedes, ¡suerte! 
Su cara no pudo disimular el mohín de una sonrisa. 


sábado, 3 de mayo de 2014

UN PASEO POR EL PRADO: EL JARDÍN DE LAS DELICIAS. JERÓNIMO EL BOSCO (IV)

Continuamos con la cuarta entrega del capítulo XIII del libro de Javier Sierra, "El maestro del Prado", en el que nos cuenta los secretos que esconde la tabla del Bosco "El jardín de las delicias".

EL JARDÍN DE LAS DELICIAS (IV)

- Joaquín de Fiore -
"—¿El reino milenario?    —Sí, hijo. Un periodo de mil años en los que, según De Fiore, Jesús regresaría a la Tierra y tomaría el control de nuestro destino. Lo curioso, hijo, es que El reino milenario es también el nombre más antiguo por el que se conoce a este tríptico, y refleja a la perfección lo que el monje esperaba que ocurriera con nuestro mundo. Su teoría debió de cruzar Europa a toda velocidad y llegar a los Países Bajos gracias a las principales órdenes religiosas del momento.   

—Sigue asombrándome que las clases altas de esa época aceptaran ese tipo de anuncios…   
—Eso era porque los profetas eran verdaderos intelectuales. No como hoy. Joaquín, por ejemplo, fue un gran estudioso de las Escrituras, y a partir de ellas clasificó la Historia de la Humanidad en tres etapas o reinos que todo el mundo entendió. Lo que ves aquí, en las puertas cerradas del tríptico, se corresponde a lo que llamó el reino del Padre.


- Tabla XIb del manuscrito "Liber Figurarum"," del Abad Joaquin de Fiore
simbolizando en tres círculos las tres etapas de la humanidad -
El periodo en el que Dios dio forma al mundo, representado dentro de esa esfera traslúcida que tienes enfrente. Los atributos de ese reino son el invierno, el agua y la noche. Todos están reflejados aquí. Ahora, Javier, abre el tríptico.   
Miro al maestro desconcertado    
—¿Yo?    
—Claro. Adelante. Elige la puerta que quieras abrir y tira de ella.   

Elijo el portón izquierdo. Pesa más de lo que esperaba. Y de inmediato se despliega frente a nosotros la escena del paraíso ante la que me había embelesado poco antes. Imagino entonces el efecto dramático que esa misma apertura debió de tener sobre un espectador desprevenido en el Renacimiento. Pasar de un orbe gris, que en nada anuncia lo que viene después, a un universo multicolor, tuvo que dejar boquiabierto a más de uno.   

—Excelente. Has tomado el camino de la advertencia —dice Fovel en cuanto el panel queda abierto de par en par.   
—¿Cómo?   
—Podías haber elegido el otro portón y abrir primero la escena del infierno. En ese caso habrías elegido el sendero de la profecía. Según el lado por el que empieces a analizar, esta obra te dará un mensaje u otro.   
—No… No lo entiendo.   
—No te preocupes —sonríe—. Yo te lo explicaré. Verás: Joaquín de Fiore, el lejano inspirador de esta tabla según algunos expertos, tenía una curiosa manera de entender la Historia, y parece que el Bosco comulgaba con ella. Creía que ésta podía interpretarse de dos formas diferentes, según si su estudio arranca en la creación y nos dirige hacia el nacimiento de Jesús o si parte de ese acontecimiento y nos lleva hacia su segunda venida.


- Camino de la advertencia (panel de la izquierda).
Sendero de la profecía (panel de la derecha) -
- panel del infierno .
Para De Fiore ambos periodos son paralelos, duran lo mismo y se comportan como un espejo: el uno se refleja en el otro. Por eso, estudiando el primero puede anticiparse lo que está por venir en el segundo. Y el primero es el camino de la advertencia. El que has elegido. Al «leer» este tríptico desde la izquierda, primero verás el paraíso y la creación del hombre, luego su multiplicación sobre la Tierra y la ulterior expansión y corrupción a la que conduce el pecado de la carne. Y justo después, el fin. El infierno. El castigo por los excesos.   

—¿Y si hubiera empezado a ver el panel desde la derecha, por el averno?    
—Entonces, como te he dicho, tomarías el camino de la profecía. Entenderías que el primer panel muestra el reino del Hijo, el que vivimos hoy. Fíjate bien en ese infierno: la naturaleza brilla por su ausencia. Ahí sólo destacan edificios y cosas hechas por el hombre que se han vuelto contra él. Es el mundo que habitamos hoy.

Por eso, al saltar al panel central, esa exuberancia de naturaleza, agua, frutas y seres vivos se interpreta como algo que está por venir. Te está diciendo que la humanidad está predestinada a librarse de las cargas del mundo para convertirse en una comunidad cada vez más inocente, menos apegada a la carne. Más espiritual. El panel central, pues, dejaría de verse entonces como la representación de los pecados de nuestra especie para admirarse como la representación de un estadio evolutivo superior respecto a la humanidad del infierno. Y entonces, viendo la última tabla, la de la izquierda, comprenderías que al final de los días volveremos al paraíso y estaremos codo con codo con Jesucristo. ¿O es que no te has fijado en que el hombre vestido del panel de la derecha se asemeja más a Jesús que al Dios anciano que está en la otra cara del panel?    


—Hummm… —rumio—. ¿En eso creía De Fiore? ¿En que compartiremos la gloria con Jesús al final de los tiempos?
—Exacto. Para él ese destino, lo queramos o no, está escrito y es inapelable. Al final de los tiempos seremos capaces de ver a Dios y hablar con Él; la Iglesia y sus sacramentos se volverán inservibles.    
—Una idea peligrosa…   

-Jerónimo Bosch -
—Sí. Mucho. Piensa que Joaquín de Fiore vivió tres siglos antes de que se pintaran estas imágenes, hijo, justo cuando nacía la Inquisición. Pero ni siquiera ésta fue capaz de frenar la difusión de su fe profética. Es más: viendo aquí este jardín, ahora sabemos que esa fe se extendió discretamente por toda Europa, ganando adeptos entre quienes veían a la Iglesia como una institución más opresora que espiritual. El hombre que encargó esta tabla a Hieronymus Bosch comulgaba absolutamente con dicha idea. Y seguramente quiso disponer de un «artilugio» con el que meditar sobre los dos sentidos de la Historia y el futuro de nuestra especie.    

—Parece usted muy seguro, doctor. ¿Por qué habría de encargar nadie algo así? ¿No podría haberlo pintado el Bosco para sí mismo?    
—Anda, vamos. No seas ingenuo, Javier. El arte no funcionaba de ese modo en el Renacimiento. Creo que ya te lo dije cuando te hablé de Rafael. Además, ¿te has fijado bien en este tríptico? ¿Lo has comparado con las otras pinturas del Bosco que hay en esta sala? 
No sólo es mucho más grande que todas ellas, sino que está infinitamente más poblada de figuras, es más meticulosa en sus trazos y más compleja de interpretar. Esta obra debió de llevarle mucho tiempo. Y mucho dinero en materiales. En el siglo XV, nadie trabajaba por placer o por ocio. Pintar no era un pasatiempo. Eso, sencillamente, no estaba en su mentalidad. Fue un encargo. Seguro.    
—¿De quién?"

(continuará)

viernes, 2 de mayo de 2014

DENOMINACIÓN DE LOS TÉRMINOS DE LA VILLA DE AOIZ, ATRAVESADOS POR EL RÍO IRATI. PRIMERA PARTE.

   El río Irati atraviesa los términos de la Villa de Aoiz, entrando por la parte norte de su territorio y saliendo por la parte sur del mismo. Muy grande ha sido la influencia de su recorrido sobre sus habitantes, los agoiskos a lo largo de los siglos, dejando una impronta importante en la denominación de sus orillas, que hemos recogido de las conversaciones de nuestros familiares y vecinos, que recordaremos en este modesto trabajo.
   Aunque en el transcurso de los años han variado las prestaciones del río Irati para los habitantes de la Villa de Aoiz, una parte importante de las antiguas denominaciones antiguas de su cauce y orillas, siguen teniendo entre los vecinos y residentes la misma denominación de antaño.
   Por otra parte, las últimas modificaciones importantes, que se han realizado aguas arriba de Aoiz con la implantación del importante embalse de Itoiz, también han ocasionado la desaparición de unos espacios del río Irati, que hoy día son inaccesibles para el solaz y disfrute de estas orillas, en otros tiempos de gran importancia para la población de la comarca de Aoiz.
Dique del Embalse de Itoiz.
Términos del antiguo lugar de Gorriz.
   Las denominaciones que iremos citando en esta comunicación, son las conocidas por nosotros desde nuestra juventud, recogidas de las conversaciones de nuestros mayores, y que quizás para muchos de los jóvenes que actualmente viven y residen en Aoiz les sean desconocidas. Habrá otras que tengan otras acepciones en la actualidad, que aporten una visión más amplia a este modesto trabajo.
   La descripción de los parajes, la realizaremos siguiendo el desplazamiento de las aguas del río Irati en la dirección hacia su desembocadura en el río Aragón, en las proximidades de la ciudad de Sangüesa en dirección norte-sur.
   La Villa de Aoiz, está situada en el interior del Valla de Lónguida, y es precisamente por los términos del antiguo lugar de Gorriz (Lónguida), por donde entra el río Irati en los territorios de la citada Villa. En la actualidad el lugar de Gorriz y su término, así como una parte importante de los términos próximos del lugar de Itoiz, están ocupados por el citado embalse de Itoiz. Y es precisamente la gran estructura del dique que cierra el cauce del río, la que ocupa el lugar del antiguo lugar de Gorriz.
   Eran estos los lugares en donde se iniciaba la entrada del Irati en los términos de nuestra Villa.
   Las llamadas fuentes de Gorriz y especialmente la badina Vachispea o Chispea, era un hermoso lugar del río en donde los jóvenes de la Villa disfrutábamos, aprendiendo las primeros conocimientos de natación los días de asueto, para a continuación en compañía de los amigos disfrutar de las templadas aguas del lugar.
   En época de vacaciones, en los días calurosos del verano, las tardes festivas eran especiales para nosotros, reunidos alrededor de la Fuente de Gorriz, un lugar especial por la calidad y frescura de sus aguas, en donde se refrescaban las bebidas que acompañaban a la merienda. A continuación el regreso al pueblo a intentar encontrar alguna cuadrilla de chicas, que nos permitieran acompañarlas en los paseos por la carretera que atravesaba la Villa de Aoiz.
Río Irati. Zona del Pozo Redondo
Chorro de Central Hidroeléctrica.
   Hoy día ese antiguo lugar, está ocupado por las instalaciones y edificios de la Confederación Hidrográfica del Ebro, y no es posible el acceso a ese lugar, totalmente cambiado estructuralmente y vedado al público, mediante una barrera con control de guardas de seguridad de la citada entidad.
   Una vez que el río Irati atravesaba el tranquilo lugar descrito, perdía profundidad y fluía por lechos pedregosos, que aumentaban la velocidad de las aguas, hasta llegar a un espacio singular, el añorado Pozo Redondo. Al lado de este tramo de nuestro río se situaba lo que llamábamos Chorro de la Central.
   Estos espacios tenían un especial interés para nosotros, el primero que hacia referencia  a un espacio dentro de las aguas de forma circular, tenía una profundidad bastante grande, del orden de dos a tres metros aproximadamente entre su lecho y la superficie, lo que facilitaba un lugar especial para la practica de la natación.
   Hemos mencionado también el Chorro de la Central como un tramo del cauce del río Irati próximo al lugar descrito con anterioridad, se encuentra en la parte izquierda del mismo y corresponde al desagüe sobrante del Canal que alimentaba a las turbinas y generadores de la Central Eléctrica Nº 1 de la empresa El Irati S.A. El sobrante de los excedentes del citado Canal, se vertían al río Irati a través de la caída de unos doce metros de altura.
   Cuando el caudal sobrante era importante, era todo un espectáculo la caída del agua al cauce de dicho río, produciendo un ruido intenso acompañado de una nube de vapor de agua, que atravesado por la luz del día, producía la aparición permanente del Arco Iris. Todo un lugar especial para nosotros, los jóvenes y mayores que disfrutábamos de este hermoso tramo de nuestro río Irati.
   Al igual que el tramo de río anterior, el acceso a estos lugares no es cómodo como en otros tiempos, debido a los inconvenientes y deterioro de las márgenes del mismo, así como la construcción de un nuevo puente o pasarela, que han modificado todo el entorno del antiguo lugar. El puente es utilizado solamente, por los servicios de la citada Confederación Hidrográfica del Ebro.
Río Irati . Zona de las Mejanas.
Badina del Prao
   Por otra parte queremos señalar, que para cualquier situación de baño en todo el cauce del río Irati, en su paso por todos los términos de la Villa de Aoiz; no se puede realizar dicha actividad, al estar las aguas de salida el Embalse de Itoiz, a una temperatura de alrededor de 8º centígrados, prohibitiva para la inmersión de las personas e incluso de los animales.
   Después de abandonar la zona donde se situaba la Central Nº 1, que estaba atendida por un empleado que residía con su familia en una vivienda contigua, el río Irati atraviesa una zona que se denominaba La Sierra, que disponía de varios edificios donde residía otra familia. No disponemos de información del motivo de esta designación, pero podemos aventurar que en este lugar pudiera existir antiguamente una máquina para manipular la madera que transportara el río Irati en sus avenidas. En tiempos posteriores la familia que residía en estos lugares se dedicaba al cultivo y venta de hortalizas y frutas, que producía en una amplia huerta situada en el entorno de su vivienda.
   Esta última zona a la que nos hemos referido, y las próximas a las que haremos mención, se sitúan en la margen derecha del río Irati, ya que otra orilla está configurada sobre un elevado talud, que dificulta el acceso al mismo y solo permite con dificultad su  utilidad por los aficionados a la pesca.
   Siguiendo por la margen derecha, se sitúan las denominadas Mejanas. Estos espacios del comunal de la Villa, se han dividido en pequeñas parcelas o huertas, en las que una cantidad importante de vecinos, las utilizan para el cultivo de diversos tipos de hortalizas, para el consumo de sus familias. Tienen un gran arraigo entre los hortelanos de la Villa, que desde tiempos inmemoriales las cultivan, obteniendo una gran variedad de productos de temporada.
   Un sistema de regadío, que proporciona el propio río Irati, hace posible que en estas huertas obtengan  una apreciable calidad y un buen rendimiento de los cultivos. El abono, generalmente ecológico, determina un interés especial a estas producciones. El Ayuntamiento de la Villa, cobra una cantidad simbólica por el arriendo de estas huertas, que emplea para conservación y limpieza de los caminos de acceso a las mismas y otros servicios relacionados con esta utilidad.
Río Irati. Puente Medieval Románico.
También en denominación antigua "Bidelepu".
   Las Mejanas de Aoiz, representan la utilidad de un espacio comunal, uno de los pocos de que dispone el Ayuntamiento de la Villa.
   Siguiendo el curso del río Irati, después de las Mejanas, nos encontramos en un paraje llamado comúnmente como El Prao. Está situado entre la orilla derecha del citado río y las márgenes de una regata que fluye por el barranco que antiguamente se denominaba Barranco de San Lorenzo, que actualmente se llama Angiluerreka o "Regata de las Anguilas".
   De este espacio ha tomado el nombre una sociedad cultural, esencialmente de jóvenes, de gran proyección en el desarrollo de un gran número de actividades.
   Volviendo al paraje del río Irati llamado El Prao, por documentos que hemos consultado y obran en nuestro poder, podemos ampliar conocimientos sobre la utilidad de este espacio en tiempos pretéritos. Nos permiten conocer una parte de la Historia de nuestra Villa. En efecto, es en  un acta notarial de fecha 2 de noviembre del año 1.791, en donde se constata la creación de una pequeña sociedad en el denominado El Prado o Lavadero de Lanas. Dicho legajo notarial refleja, la construcción y administracción de un edificio destinado a la recepción de las partidas de lana que se lavaban en este lugar,al que también denomina "Sotolucea".
   De lo especificado en estos documentos con relación a este espacio de nuestro río Irati, podemos considerar que esta actividad desarrollada en sus orillas, el lavado y recepción de lanas, era una parte de los procesos de la fabricación de paños por el Gremio y Hermandad de Pelaires, tan importante en los siglos XVII-XVIII en nuestra Villa de Aoiz.
   Siguiendo el cauce de nuestro hermoso río, después de pasar por el lugar descrito con anterioridad, llegamos a un lugar emblemático para la Villa. Es una zona en donde el río Irati, es atravesado por un magnífico Puente Medieval Románico, que permite la comunicación de Aoiz, con lugares del territorio, situados en la margen izquierda del río.
   En posteriores comunicaciones continuaremos la descripción de los parajes o zonas del municipio de Aoiz, por donde las aguas del río Irati, siguen su curso en dirección a su desembocadura en el río Aragón, cerca de la ciudad de Sangüesa.

jueves, 1 de mayo de 2014

HOLA MAYO. ¿QUÉ ME CUENTAS?

Mayo ya llegó, veamos qué nos pronostica en lo meteorológico el Calendario Zaragozano 2014 :

-Tiempo por lo general apacible, de buen temple y con alguna frecuencia lluvioso, aunque mucho menos de los que las necesidades de la agricultura piden. Habrá unos días que comenzará a sentirse el calor con cielos claros, y otros, los vientos del SO. y SE. producirán nublados más o menos tempestuosos y alguna que otra chaparrada; finalizará con vientos desapacibles y notándose síntomas de un tiempo tormentoso.

Y ahora miremos como cada mes lo que nos cuenta la hoja del calendario dedicada a mayo en el libro de Horas de Enrique VIII, un maravilla de la iluminación del artista Jean Poyer.



El ilustrador nos presenta a una pareja de paseo llevando sendos ramajes cargados de hojas nuevas como signo del despertar de la naturaleza. La imagen podría titularse "cogiendo ramas". Un perro de compañía conduce a la pareja por un paseo marcado por ramas anudadas a los troncos de los árboles, mientras que otro perro corre libre por el interior del bosque.

La parte inferior de la ilustración de mayo nos recuerda en imágenes algunas fiestas emblemáticas del mes como San Felipe y Santiago en el borde superior izquierdo (1 de mayo), y la fiesta de la Santa Cruz (3 de mayo) en la esquina inferior izquierda.

El signo del zodiaco en este mes es el de Géminis y está representado por unos gemelos abrazados desnudos.