jueves, 28 de febrero de 2013

DESDE MONREAL ( ELO ), SUBIDA AL MONTE KARBATOKI ( 1.115 METROS DE ALTITUD ).

   A lo largo de la Sierra de Alaiz se descubren varias cimas de similar altitud, todas ellas cubiertas de un espeso matorral de zarzas, bojes, y en general de un abigarrado monte bajo. También encontraremos hermosos bosques de hayas y otras especies arbóreas de elevado porte.   
   A partir del año 1997, se han construido por los cordales de estas sierras innumerables pistas, para la instalación de unos parques eólicos de generación de energía eléctrica, que le han dado un aspecto muy diferente al que tenían antes de la colocación de estos enormes "molinos de viento".
   Los lugares de acceso a estas altitudes se realiza desde varios lugares, pero son dos los más utilizados, el municipio de Echague (742 m.) y el pueblo de Monreal (Elo) a (547 m.).   
 El Valle de Elorz desde el camino de Malpica.
Subiendo a Karbatoki (1.115 metros).

   Pese a las predicciones de un fin de semana en que se nos anunciaba temperaturas muy frías, incluso de nevadas en cotas muy bajas, nuestro deseo de salir a la montaña, nos animó a visitar esta cima, inédita en nuestras ascensiones a montes de la zona, muy próximos a la ciudad de Pamplona-Iruña.
   El sábado día 23, con una climatología heladora y ventosa, los amigos "matarrasa", nos dirigimos al municipio de Monreal (Elo), para desde este lugar iniciar la ascensión al monte Karbatoki. Partimos del punto inicial de reunión, el barrio de Mendillorri, y a través de la Autovía del Pirineo A-21, nos dirigimos hacia Monreal. La derivación de la A-21, se puede hacer por las salidas nº 16, antes de llegar al municipio, o en la salida nº 22, después del mismo, utilizando la antigua N-240, denominada ahora NA-2420.
   Llegados a Monreal, atravesamos el pueblo, pasamos por encima del hermoso y singular puente medieval, seguimos por el carretil que sube al repetidor de TV, situado en la cima de la Higa de Monreal ( Elomendi). Después de un corto recorrido, al lado de una huerta cerrada, hay un espacio donde aparcamos los vehículos y nos preparamos para la ascensión.
 Situación del camino de subida
   Desde este lugar nace una senda, con ligera pendiente, que se dirige frontalmente hacia el citado Elomendi, encontrándose de nuevo con el carretil principal de subida. Al llegar a una cerrada curva que gira a la izquierda, abandonamos el citado carretil e iniciamos el camino denominado Malpica, que transita por un hermoso pinar y que toma la dirección oeste, para rodear por la base al monte Elomendi.
   Salimos del pinar, continuando por un tramo de camino tallado sobre la ladera rocosa con ligera pendiente ascendente, desde donde podemos apreciar el Valle de Elorz y la Autovía del Pirineo. También podemos observar el recorrido del Canal de Navarra, que desde la balsa o pequeño embalse de Monreal, se dirige hacia el sur de Navarra.
   Se termina la pendiente. La pista gira hacia el sur, y se introduce por la ladera occidental, en el barranco de Diablozulo. Ahora la vegetación cambia por completo, aparecen avellanos, arces y hayas que ocupan las márgenes del camino. También son abundantes los espinos y bojes.
   El camino es ahora llano hasta atravesar un "paso canadiense" que delimita terrenos a través de una alambrada. Después pasaremos el barranco, siguiendo la orilla hasta que aparece una triple bifurcación de caminos. Debido a las recientes nevadas y posterior helada, la senda central que debemos seguir, presenta una cierta peligrosidad, además de la pendiente, su suelo es una plancha de hielo que completa casi toda la superficie del camino.
 Camino de subida por el bosque

   Una vez pasado con cuidado por este peligroso tramo del camino, encontraremos una nueva bifurcación. El ramal más directo y adecuado para llegar a Kalbatoki, es el izquierdo. Ahora se nos presenta otra dificultad en esta parte del camino, la gran cantidad de nieve que encontramos y que supuso un inconveniente para atravesar este bosque cerrado y umbrío.
   Nos encontramos al ir ganando altura, con ramaje desgajado de las hayas y de otros árboles, que impedían a menudo seguir el trazado del camino de ascenso.
   La elevación se hace por las laderas norte de esta cadena de cimas, encontrando ahora mayores dificultades por la apreciable cantidad de nieve acumulada. A nuestro favor, la temperatura gélida de esta mañana, que mantenía la nieve helada, favoreciendo el desplazamiento por encima de ella; aunque a veces nos fallaba el suelo helado, con la consiguiente dificultad de volver a recuperar el equilibrio y seguir caminando.
Salida del bosque hacia los aerogeneradores
    Aunque con bastante esfuerzo y con la ayuda de un GPS por fin salimos del bosque a una zona abierta sobre la que aparecieron ante nosotros una linea de aerogeneradores.
   Por el límite del bosque nos desplazamos hacia la parte derecha, y llegamos a una pista de servicio, de las que se han abierto en estos parajes para el mantenimiento de los citadas maquinas. Dejamos a nuestra derecha un bosque de pinos que con bosques de hayas cubren estas elevaciones. La salida a la pista se realiza en las proximidades de la torre marcada con la denominación A4.7. Nos encontramos a una altura de 1.060 metros, y hemos empleado aproximadamente 2 horas para llegar desde la salida, a este lugar.
   Seguimos hacia el oeste, ahora por la pista de servicio y buscamos el punto más alto de estas crestas, atravesando junto al aerogenerador denominado A4.1 una alambrada, por medio de un "paso canadiense" y seguimos ganando altura.
   El lugar más alto se le denomina cima de las Tres Mugas,(también conocida como Karbatoki o Kalbatoki). Situada junto a las mugas de Monreal, Bariain y Oloriz, esta máxima altura 1.115 metros, se encuentra en las proximidades del aerogenerador con la denominación A2.17.
   Desde este lugar, mirando hacia el sur, se contempla una hermosa vista de la Valdorva, y también observamos las cimas de la Sierra de Alaiz, Peña Unzué, El Perdón. Como cimas más cercanas Chamburu y Elomendi.
   Una amplia linea  molinos generadores ocupa todas las crestas en ambas direcciones, proyectando una visión desacostumbrada de las montañas visitadas.
Grupo de amigos "matarrasa" en las proximidades
 de la cumbre de Karbatoki (1.115 Metros).

   Cumplido el objetivo de visitar esta cumbre inédita, aprovechando una zona abrigada, los amigos "matarrasa" disfrutamos de un reconfortante almuerzo, en donde no faltaron sabrosos comentarios sobre las incidencias del camino recorrido. Se consideró el aumento de dificultades a causa del intenso frío, y la cantidad de nieve que nos acompañaron en la subida e estos parajes.
   A continuación iniciamos el descenso, procurando recorrer el mismo camino de la subida, apresurando el descenso, al comprobar que se iniciaba una ligera nevada, que podría causarnos problemas en la carretera de retorno a Pamplona. El rápido descenso también encontró nuevas problemas, pues el ligero aumento de las temperaturas, originó el deshielo de la capa de nieve, con lo que nuestros pasos fueron más lentos y dificultosos en la bajada por la zona boscosa.
   De nuevo en la pista rápidamente alcanzamos la zona de aparcamiento de los vehículos, unas dos horas después de haber iniciado el descenso. Regresamos a Pamplona con la satisfacción de haber disfrutado del ascenso a una cima nunca visitada, que tiene en sus laderas un singular bosque de hayas y otras especies arbóreas, en la zona más al sur de la Comunidad de Navarra.
  
         
  

lunes, 25 de febrero de 2013

MÁS ALLÁ DEL ARCO IRIS HAY ESPERANZA

Sí, es verdad, no son buenos tiempos, ni para la poesía, ni para la canción, ni para ponerse enfermo, ni para ir de compras, ni para leer periódicos, ni para oír tertulias ¡qué se le va a hacer! Pero a pesar de la que está cayendo, me niego a hacer de coro de lamentos, a escuchar tanto reproche desagradable, a actuar de juez y parte, a participar en tanta catarsis colectiva de la desesperanza, ¡no! me niego.  

Y es que al otro lado de la tormenta dicen que el cielo es azul, que vuelan los pájaros y que no existe el engaño. ¡Venga, que vamos! 




El vídeo es creación de Mónica Benitez Tarrés. Gracias.


domingo, 24 de febrero de 2013

JOSHI BUSCA LA PERFECCIÓN EN LA MONTAÑA (y III): TRAS LA CALMA VIENE LA ILUMINACIÓN

Joshi aprendió muchas cosas en su experiencia como sadhu en la cueva. La vida retirada de ermitaño le permitió hacer un alto en su atormentada existencia y conseguir la calma interior. Entonces descubrió que recibía los estímulos sensoriales como un todo. Había aprendido a percibir el estado de la Unidad, la iluminación.

En su cueva de Ubago, Joshi volvió a encontrar la calma y recuperó aquella liberación vivida en las montañas del Himalaya. Allí había aprendido a no tener apego por las cosas, ni por los lugares, ni por las personas. 

Para los vecinos de Ubago y de la Berrueza, Joshi era simplemente un mendigo, un vagabundo, un ejemplo a no imitar, un pobre al que ayudar, un estímulo para el ejercicio de la caridad como virtud. En parte era cierto, Joshi no tenía nada, sólo él y su larga cabellera de nudos.

Esa carencia de lo material permitía a Joshi enseñarlo todo, era casi transparente, se confundía con el entorno. Parecía como si hubiera estado en Ubago toda la vida, como si formara parte de la Berrueza y de su hermoso paisaje.

Lo que nunca sospecharon los que le conocieron en aquel pequeño pueblo de la Berrueza fue que Joshi había conseguido la perfección, la pureza, la iluminación, ser uno con el Absoluto, combinar mente y conciencia cósmica, es decir, había alcanzado la santidad, y se había liberado, por fin y de una vez por todas, de una nueva reencarnación.




Desde estas líneas queremos dar las gracias a Peter Owen Jones por sus fantásticos y realistas documentales que nos ha aproximado a lo que vivió en la India Joshi, nuestro yogui de la Berrueza.

Quizás alguno de vosotros lo llegasteis a conocer, Joshi se llamaba José María Zudaire Elvira. A pesar de sus viajes por la India no había perdido sus dichos mendavieses. Cuando quería acabar sus charlas con los moetes del pueblo les decía:
- Todo tiene su fin, menos el vino en Viana, el grano en Mendavia y el agua en Ancín.

viernes, 22 de febrero de 2013

JOSHI BUSCA LA PERFECCIÓN EN LA MONTAÑA (II): HOGAR, DULCE HOGAR

Un principio general que caracteriza a los sadhus es la no pertenencia a ningún sitio, estar siempre en movimiento, ser libre. Joshi fijo su último destino en Ubago. Lo de último fue cuestión de destino, no lo buscó.

Allí, en la Berrueza, siempre encontró la amabilidad y la generosidad que caracteriza a su gente, y no le faltó la visita a su cueva de las mujeres del pueblo que le llevaban caldo, huevos y legumbres cocidas que sabían que le gustaban y no contrariaban demasiado su dieta vegetariana. 

Él lo recibía todo con sincero agradecimiento, era más de lo que se merecía, debía aceptarlo con humildad, tal como le había enseñado su maestro en la India. En su experiencia como sadhu en las montañas no podía evitar la visita de curiosos con la intención de saludarle y de ver cómo se organizaba la vida. 

Aquella servidumbre abrumaba a Joshi y en más de una ocasión los despachó en su natural mendaviés:
-¡Qué pacencia! Aivadesus..., ¡que paice que sois una panda de babutes!
De manera refleja cuando escuchaban lo de babutes, todos juntaban las manos a la altura de la boca y se postraban de rodillas delante de Joshi solicitando su "santa" bendición. ¡Amén!





miércoles, 20 de febrero de 2013

LA BURBUJA DEL LADRILLO EN DIBUJOS

Siempre va bien dedicar unos minutos a la reflexión y a la síntesis sobre nuestro pasado reciente. Sirve para poner un cierto orden en tanto caos informativo y si eso se hace con creatividad, ironía y sentido del humor, pues tanto mejor.

Alex Saló lo consiguió con su Españistán.




lunes, 18 de febrero de 2013

UN RÁPIDO REPASO A LA HISTORIA DE LA MÚSICA

Este vídeo en YouTube está teniendo gran éxito. De manera rápida y gráfica se nos muestra un repaso por las diferentes etapas y artistas de la música a lo largo de nuestra historia. Al final hay una sorpresa en forma de dibujo.


 
 

domingo, 17 de febrero de 2013

JOSHI BUSCA LA PERFECCIÓN EN LA MONTAÑA (I): LA MUDANZA A LA CUEVA

El gurú mandó a Joshi a las montañas, a mejorar su "santidad" en una cueva, como hacen los sadhus al uso. Una buena dosis de soledad, frío y hambre es el mejor escenario para trabajar la austeridad y la penitencia, y a partir de ahí disolver el yo y conseguir la paz y la pureza.

Cuando Joshi eligió Ubago como residencia en la Berrueza no fue casualidad. En el monte de la sierra descubrió una cueva que le serviría de refugio. Enfrente tenía la Costalera desplegada en su totalidad. Allí, en una pequeña explanada delante de su cueva, podría realizar sus ejercicios de yoga y de respiración que le procuraban la calma y la purificación. ¿Qué más se podía pedir?