jueves, 27 de junio de 2013

LA BATALLA DE MENDAZA (VIII): GALERIA DE IMÁGENES

Acabada la narración con la que Galdós describe la batalla de Mendaza, veamos una serie de imágenes que nos ilustran diferentes episodios del acontecimiento.







Tropas carlistas hacen guardia la noche anterior a la batalla



Zumalacárregui junto con otros mandos inspecciona el campo de batalla


Las tropas carlistas del V batallón de Navarra toman posiciones en el monte de Mendaza
 





Las tropas cristinas se aprovisionan en Lodosa días antes de la batalla


 

 Los batallones cristinos se dirigen desde Los Arcos a La Berrueza, lugar de la batalla



Los primeros enfrentamientos en el paso del rio Odrón


Las tropas de Oráa hacen retroceder a los batallones de Iturralde en Piedramillera


Oráa acosa a las tropas carlistas de Iturralde en los montes de Mendaza


Las tropas cristinas hostigan a las carlistas en las peñas de Nazar



Enfrentamientos cuerpo a cuerpo en las primeras casas de Mendaza








Las tropas carlistas escapan precipitadamente del asedio cristino en las calles de Mendaza



 Heridos cristinos son tratados después de la batalla en el improvisado hospital de campaña en la ermita de Santa Coloma

 

martes, 25 de junio de 2013

CURIOSIDADES EN LA VISITA A LOS MONTES ZOTALAR O ZOROTEPO Y LIZARTXIPI, DESDE CILVETI (VALLE DE ERRO)

   Para acercarnos al lugar de la ascensión, el pueblo de Cilveti, tomaremos la carretera N-135, que tiene una longitud de 62 kilómetros y que pertenece a la Red de interés general de la  Comunidad Foral de Navarra. Comunica Pamplona con Francia, por Roncesvalles y el puerto de Ibañeta.
   Inicia la N-135 su recorrido en la capital de Navarra, tomando la dirección nordeste atravesando varias poblaciones entre otras Zubiri, Erro, Espinal, Burguete, Roncesvalles, Valcarlos, finalizando, en la población fronteriza de Arnegui ( Francia ).
   Un poco antes del kilómetro 25, subiendo el puerto de Erro, sale a mano izquierda un ramal, la NA-2532, que después de 4,7 kilómetros de recorrido nos acerca a Cilveti. Se presentan ahora dos opciones: iniciar la ascensión, dejando los vehículos aparcados a la entrada de la localidad; también podemos continuar por la pista asfaltada en dirección noreste, y después de travesar el municipio a unos 500 metros, encontraremos un lugar apropiado para aparcar los coches.
Lugar de salida para ascensión

   Desde este lugar iniciaremos la subida a las cimas previstas, una vez equipados convenientemente. Caminamos por la pista de hormigón que se inicia a la izquierda en dirección norte, tras un breve recorrido se convierte en pista normal con abundante material de desecho, utilizado para reforzarla, recuperado de la cercana escombrera de material de magnesita, situada en el lugar próximo de Zubiri.
   Esta pista sigue el curso de un arroyo, que lleva un abundante caudal, merced a las incesantes lluvias de esta primavera. La pendiente moderada del camino, discurre por el interior de un hermoso bosque de hayas de elevado porte.
   Ignoramos dos derivaciones de la pista que recorremos, que aparecen a nuestra izquierda en dirección noroeste. El camino que seguimos se va elevando paulatinamente en clara dirección noreste, hasta encontrar una nueva derivación de la pista general, por la que veníamos ascendiendo.
   Esta derivación toma claramente la dirección oeste, con un inicio de pendiente acusada, y que nos introduce en un hermoso hayedo, que será por el que nos desplacemos en dirección a la cima de Zotalar o Zorotepo.
   Subiendo por este camino con pendientes de elevación variable, nos encontraremos con una singular decoración que nos sorprendió agradablemente. Sobre las caras de los troncos de las hayas dentro del propio bosque, se ha pintado en blanco y negro, una imitación del cuadro " Guernica " del famoso pintor Pablo Picasso, cuyo original se encuentra en el Museo Reina Sofía de Madrid.
Representación del "Guernica" en el hayedo.
Subida al Zotalar o Zorotepo.

   Para poder interpretar el motivo de esta simbólica representación en este lugar, necesitamos conocer la existencia de un conflicto establecido entre una parte bastante importante de la población de estos valles, en contra de la explotación prevista de un yacimiento de magnesita que se investiga en estos lugares. Otra parte de los vecinos de estos valles, están a favor de la explotación controlada de esta riqueza, con todas las garantías de seguridad y control del medio ambiente.
   En el lugar donde esta situada la representación del "Guernica" hay amplia información sobre el colectivo Zilbeti-Bizirik en contra de lo posible explotación minera.
   Las discrepancias entre los diversos colectivos de estos Valles, se presentó cuando la Empresa Magna ( Magnesitas de Zubiri ), instalada en el pueblo de Zubiri, planteó la necesidad de explotar un yacimiento de magnesitas descubierto en estos montes, al agotarse la cantera de este material, de la que actualmente extraen, situada en otra zona del Valle de Erro.
   El cierre de la empresa Magna por falta de materia prima, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo, ha suscitado importantes discrepancias entre los habitantes de estos lugares.
   La empresa Magna en su anunciado proyecto de explotación, certifica el respeto a la naturaleza en el futuro beneficio de este yacimiento, pero los colectivos ecologistas desconfían de las promesas empresariales. En la situación actual, el tiempo y negociación deberán decidir la solución de este conflicto. 
 Camino herboso en la última parte de la subida

   Nosotros abandonamos el lugar siguiendo con la ascensión, deseando una solución acertada para la resolución de esta controversia, que satisfaga a las dos partes en este controvertido asunto.
   Después de una elevación constante con pendientes variables de la pista por la venimos subiendo, aparece un pequeño sendero herboso, que toma claramente dirección oeste, con acusada pendiente en algunos tramos. Ahora el camino es más estrecho y pronto nos vuelve a introducir en el interior del hayedo, con el suelo repleto de abundantes ramas desgajadas de los árboles, debido a los temporales de nieve del pasado invierno.
   A partir de este momento, seguiremos con la ascensión entre hayas de hermoso porte, en donde encontraremos "carboneras", lugar previsto para la obtención decarbón vegetal en tiempos pasados, aprovechando los restos de las explotaciones madereras. No abandonamos la dirección que llevamos hasta alcanzar la parte alta de la loma. 
   En este punto tomaremos claramente la dirección norte y cresteando la loma entre el hayedo nos dirigiremos hacia la cima. Ahora aparece una alambrada, que la atravesaremos por un paso acondicionado.
   Una vez al otro lado de la cerca, cogeremos cualquier camino que nos acerca a la primera cima, donde vemos un grupo de árboles secos. Continuando por la loma, a unos cien metros se abre un amplio claro, en donde abundan los helechos, todavía en crecimiento, pese a la iniciada estación veraniega.
  Un poco más adelante en otro amplio claro se encuentra la cima de Zotalar o Zorotepo de 1262 metros de altitud. Un pequeño buzón, representado por un horno con un tamboril asador de castañas nos indica la situación de la cumbre.
Cima del Zotalar o Zorotepo ( 1260 metros )

    En esta altitud rodeada de hayedos, no se dispone de ninguna vista panorámica de los Valles, que se encuentran a nuestros pies. No obstante el lugar para nosotros los amantes de las de las montañas, es precioso.
   Después de alcanzar esta cima y realizar las correspondientes fotografías, al ser el lugar bastante desprotegido del frío cierzo, que nos acompañó en la ascensión, decidimos regresar por el camino de subida hasta alcanzar un lugar adecuado para tomar el acostumbrado almuerzo.
   Localizado un abrigado lugar en el camino herboso de la subida, los amigos "matarrasa" disfrutamos de un frugal refrigerio, comentando las incidencias del ascenso y las posibles opciones del descenso.
   Después de considerar todas las posibilidades que se nos ofrecían, al terminar de almorzar decidimos acercarnos a la próxima cima de Lizartxipi, antes de iniciar el descenso.
   Para subir a esta nueva cima, retornamos a la pista principal de donde partía la senda herbosa de subida, tomando a continuación dirección este, y por un camino poco definido, iniciamos el nuevo ascenso. Este nuevo camino atraviesa un bosque continuo de hayas, va ascendiendo hacia una loma a la que nos dirigimos y que tenemos que superar. En la parte alta de ella encontramos un montón de piedras a modo de túmulo, que marcan la máxima altura de Lizartxipi ( 1129 metros ).   
Señal de altura máxima de Lizartxipi ( 1129 metros).
   El lugar de esta cima presenta una reducida vista panorámica, solamente en dirección este, aparece frente a nosotros, la cercana cima del monte Adi ( 1458 metros de altitud ).
   Después de ascender a Lizartxipi, iniciamos el camino de descenso hacia Cilveti.
   En el descenso procuramos volver por la pista principal, tomando ahora claramente la dirección suroeste contraria a la de ascenso, y que a través de hermosos hayedos situados a ambos lados de la citada pista, nos acercará al lugar donde dejamos los vehículos.
   En estas montañas, hay gran número de pistas que se dirigen a diferentes lugares, por lo que en días de condiciones climáticas adversas, hacen que los recorridos que tomemos nos puedan llevar a tomar direcciones incontroladas. Por lo que en estas circunstancias, es importante disponer de elementos técnicos, que nos faciliten la orientación.
   Una vez en el lugar desde donde iniciamos el ascenso, después de cambiarnos de equipación, regresamos a nuestros domicilios en Pamplona con la satisfacción de haber disfrutado de unos ascensos muy agradables a estas cimas del Valle de Erro.
  
  

  

jueves, 20 de junio de 2013

OCO, EL ORIGEN

Lo de los Pater en Mendaza empezó en Oco, pero de eso hablaremos en otra ocasión. Hoy sólo una imagen y un aforismo.

“Oco, pan y vino poco, el alcalde bobo y el cura loco”


domingo, 16 de junio de 2013

VOLVAMOS AL EVEREST DESDE CASA

Hace pocas semanas celebramos el recuerdo de la primera ascensión al monte Everest por Hillary y Tensing. Ahora, 60 años después, todo ha cambiado: hay colas de montañeros intentando la cima para hacerse la foto, hay mucha gente que vive del oficio de guía en la montaña más alta de la tierra, hay mucho dinero de por medio. Como en muchos otros campos, es el signo de los tiempos. Ya lo decía Quevedo: - "Poderoso caballero es don dinero".

Los medios audiovisuales también han cambiado y podemos disfrutar cómodamente desde nuestra casa del espectáculo visual de una noche en el cielo estrellado que se ve en la región de Khumbu y su glaciar, donde está el monte Everest. El alpinista Elia Saikaly comparte con nosotros un maravilloso vídeo credo por el método timelapse que ya hemos visto en otros videos de montaña. Elia tomó cientos de fotos con una Canon 5D Mark II y las compiló con QuickTime.

Elia nos cuenta que mientras la mayoría de los alpinistas dormían, el intentó capturar algo de la magia de los cielos del Himalaya, y a fe que lo consiguió, esa procesión de luces subiendo por la cascada antes del amanecer, el movimiento del cielo estrellado, son escenas únicas.


 
 
Sin duda Elia está satisfecho de su vídeo y de la vida que vive. Al final nos regala un aforismo que resume su filosofía de vida: "Encuentra la manera de vivir la vida que te gusta y ten el valor de vivirla".

sábado, 15 de junio de 2013

LA BATALLA DE MENDAZA (VII): EL DESASTRE HUMANO

SÁLVESE QUIEN PUEDA

El 5.º de Navarra sostuvo el fuego hasta que no pudo más, y perdiendo mucha gente, apoyó la retirada de los alaveses. De tal modo habíase adiestrado el capellán aragonés en la táctica, que preveía todo lo que habían de mandarle, y más de una vez sus movimientos y los de los compañeros que a su lado combatían se anticiparon a las órdenes de los jefes. La serenidad del coronel y su práctica de la guerra; la firmeza de los valientes oficiales que supieron mantenerse en el heroísmo pasivo y en la resistencia deslucida; la conducta de la tropa, penetrándose con seguro instinto de estas ideas y realizándolas admirablemente, enaltecieron al 5.º de Navarra en aquel día. Gracias a él, la derrota de los carlistas no fue una desbandada vergonzosa.

La retirada de los tres batallones a cuyo frente seguía Iturralde no pudo hacerse sin algún desorden; los del centro hiciéronla con admirable serenidad. Al anochecer todo el ejército carlista iba en busca del puente de Arquijas. El General mismo corrió peligro de que le cogieran prisionero, por habérsele caído el caballo cerca de Acedo. Los minutos que tardó en reponerse, auxiliado por los suyos con toda diligencia, decidieron de la suerte del Cuartel General. Un minuto más, y todo se habría perdido. Favorecidas de la noche, las tropas de Carlos V pasaron el Ega, por junto a la ermita de Nuestra Señora de Arquijas, y acamparon en las inmediaciones de Zúñiga, en campo raso.

El ejército cristino durmió en las posiciones de Mendaza y Asarta: dormir hoy donde durmió anoche el enemigo es la victoria. Si los facciosos hubieran hecho su cama en Los Arcos y en Viana, es fácil que a los ocho días D. Carlos hubiera puesto sus almohadas en el Palacio de Madrid. Pero aquel Dios, que muchos suponían tan calurosamente afecto a uno de los bandos, dispuso las cosas de distinta manera, y pasó lo que según unos no debió pasar, y según otros sí. Estas sorpresas, que nada tienen de sobrenaturales, obra de la divina imparcialidad, son tan comunes, que con ellas casi exclusivamente se forma ese tejido de variados hechos que llamamos Historia, expresando con esta voz la que escriben los hombres, pues la que deben tener escrita los ángeles no la conocemos ni por el forro.

La cerrada la noche, los valientes cristinos, acampados en las posiciones realistas, formaban pabellones, encendían hogueras, preparaban su cena frugal. En los caseríos de Mendaza y Asarta se alojaban los jefes y alguna tropa, y se habían instalado los hospitales de sangre para auxiliar a los quinientos heridos de aquel sangriento día. La cifra de muertos de uno y otro bando no se conocía bien a prima noche. Al pie del cerro de Mendaza había como sesenta, y en el llano de Asarta muchos más, yacentes en una faja de terreno de reducida anchura, que revelaba la firmeza del choque entre las dos fuerzas.

Las diez serían cuando avanzaba por el camino de Arquijas, en dirección contraria al puente, un General con su escolta: sin duda venía de practicar un reconocimiento del campo de batalla y de las nuevas posiciones que en su retirada había tomado Zumalacárregui. Al pasar por entre los grupos de soldados que vivaqueaban satisfechos y gozosos, con ese estoicismo festivo que es la virtud culminante de la infantería española, el resplandor de las hogueras iluminó su busto. Era un viejo fornido, de rostro totalmente afeitado, el cabello corto, el perfil a la romana, con cierta dureza hermosa, a estilo napoleónico. Los soldados, al verle venir, abandonaron sus cacerolas, donde guisaban habas con un poco de tocino, y prorrumpieron en exclamaciones de cariño ardiente: «¡Viva el General Oraa!... ¡Viva nuestro padre, y mueran ellos!...». Y más lejos gritaban: «¡A ellos ahora mismo!... a quitarles las camas... ¡Viva Oraa, viva Córdoba, viva la Reina

Dirigiose el General al alojamiento de Córdoba, en Mendaza, y allí estuvieron, hasta muy avanzada la noche, en largas conferencias y estudio de la marcha que debían seguir con sus diecisiete batallones. ¿Forzarían el paso de Arquijas? ¿Operarían parabólicamente, pasando el Ega, cuatro leguas más arriba, para buscarle camorra al enemigo en el valle de Campezu? Cualquiera sabe lo que discutieron y determinaron. Es probable que adoptado un plan aquella noche, lo modificaran al día siguiente, en vista de las noticias que por buenos espías tuvieron de los movimientos del enemigo, y de la inducción más o menos acertada que con ellas hicieran de las sagaces intenciones de Zumalacárregui.

Avanzada la noche, se acallaron los ruidos del campamento. Muchos soldados dormían; otros hablaban sosegadamente, aventurando juicios y cálculos para el día próximo. Veíanse bultos que exploraban el campo, reconociendo muertos con auxilio de farolillos, pues la noche era tenebrosa, y el celaje espesísimo no dejaba ver la luna creciente. El estrago de un encarnizado combate, como el del 12 de Diciembre en Mendaza, no lo revela el día, sino la oscura, la callada noche, cuando examina recelosa el campo de batalla y los tristes despojos esparcidos en él; cuando se pregunta a los muertos su número, quizás sus nombres; cuando se busca entre los rostros lívidos alguno que entre los vivos no parece.

B.P.Galdós
Zumalacárregui
Episodios Nacionales. Vol. 21.




  • Haciendo un balance de la batalla, ésta fue corta pero intensa, escasas 5 horas de combates, de las 12 hasta las 5. El resto del día fue improvisar una retirada organizada del ejército carlista ante la superioridad táctico militar de los cristinos.  En primer lugar el desorden en la retirada de los batallones de Iturralde en la zona del monte de Mendaza, luego en el centro del valle las topas de Villareal resistieron valientemente pero sufrieron muchas bajas y acabaron retirándose hacia Acedo. Zumalacárregui y los suyos se retiraron por la zona de Estemblo hacia Acedo y luego por el camino viejo de Arquijas hasta Zúñiga, Orbiso y Santa Cruz. Como resume Galdós, la actuación de algunos batallones carlistas, como el 5º de Navarra, practicando una resistencia heroica condenada al fracaso, evitó que la retirada fuese una vergonzosa desbandada. Al ejército carlista le salvó de una derrota más sangrienta la brevedad del día en aquella época del año, el sol se pone a las 5 de la tarde, oscureciéndose rápidamente el escenario de la batalla por lo que había que tener planificados los movimientos de la retirada tal como había previsto el día anterior Zumalacárregui.
- El ejército cristino dando sepultura a sus muertos -
  • La primera guerra carlista fue la más cruenta de las de su género con unas 200.000 víctimas. La batalla de Mendaza, la primera de las grandes batallas a campo abierto estuvo a la altura esperada de los horrores. Se estima en 800 el número de víctimas por ambos bandos, repartidos por un igual, 400 por cada. El texto da sólo una referencia de unos 60 muertos en las emboscadas del monte de Mendaza y habla de muchos más en la zona central del valle (en el espacio de los Nogalillos) con enfrentamientos más sangrientos. El número de heridos siempre es mayor, unos 500 por bando. En resumen, un desastre humano cercano al millar de muertos en apenas 5 horas y otro millar de personas condenadas a vivir el resto de sus vidas con las secuelas de un infeliz día de diciembre en La Berrueza.

- Actual casa de Benito Suberviola, más conocida como casa del Señorito -
  • Quiero imaginar después de leer el relato de la batalla que nos hace Galdós, un ejército, el carlista, bien colocado en el valle, que ha madrugado y que lleva más de dos horas esperando al enemigo en una heladora mañana de diciembre, con tiempo despejado pero con un frio glacial que te congela las ideas y el ánimo si no estás en movimiento. A la larga y fría espera habría que sumarle la conciencia de saberse inferiores en número y en armamento. Vamos, que cuando llegan los cristinos, estos van ganando a los puntos sin haber disparado un tiro. La narrativa épica de la batalla puede confundir sobre el claro y único ganador de la batalla, el ejército cristino. Galdós lo resume en una frase clásica de la literatura militar: - "Dormir hoy donde durmió anoche el enemigo es la victoria". Aquella noche del 12 de diciembre de 1834, los generales Córdova y Oráa descansaron en Mendaza, muy posiblemente en la "casa del Señorito".

  • La vida del soldado siempre ha sido dura y en aquel siglo XIX más si cabe. Pienso en el cristino que tuvo que andar desde Los Arcos hasta La Berrueza (10 km) antes de empezar el combate. Y ¿cómo estaba la tropa?, ¿bien comida?, ¿bien dormida?, ¿bien abrigada?, ¿bien pagada? No lo creo. Pero volvamos a la batalla de Mendaza, los soldados, unos y otros, se dirigían a su "Gólgota" particular, con su "cruz" a cuestas, 8 kg repartidos en los 5 kg del mosquete, 2 kg de balística y 1 kg más entre el correaje y la bayoneta. Me pregunto ¿qué poderosas razones obligaban a alistarse y luego a no desertar? 
- Balas de plomo utilizadas en los mosquetes de la época -
  • Menos mal que en aquel entonces no había conciencia ecologista por el uso indiscriminado de metales pesados, porque mira que sembrar los campos de La Berrueza con toneladas de plomo, ¿a quien se le ocurre? Pues sí, unos pequeños cálculos nos dan la cifra nada desdeñable de unos 21.000 kg de plomo repartidos por los fértiles campos de La Berrueza. Igual os parecen exagerados, pero estos son mis números (tirando por lo bajo):
- balas esféricas de 0,68 pulgadas de calibre --> 1,82 cm diámetro --> 3,15 cc --> d Pb= 11,35 g/cc --> 35,82 g/bala
-10.000 mosquetes entre ambos bandos.
- 3 horas combate --> 20 disparos/hora --> 60 disparos/mosquete --> 600.000 disparos de balas/batalla
- 600.000 disparos de balas/ batalla --> 35,82 g/bala x 600.000 balas --> 21.492 kg

Para hacernos idea de la magnitud, esa cantidad de plomo podría estar contenida en un cubo de 1,25 m de lado con el peso de más de 20 toneladas. A ver si la fama del valle como terreno de secano productor de cereales se va a deber a la abundancia de plomo en el subsuelo.

- Los campos de La Berrueza lloran el inútil sacrificio humano de todas las guerras -

lunes, 10 de junio de 2013

¿QUIEN DIJO VÉRTIGO? (XXX): VOLANDO EN MONTSERRAT

Acostumbrados a volar por todo el mundo hoy lo hacemos en casa, en nuestro Montserrat, en la Roca Foradada (la roca agujereada), una pequeña ventana abierta en una pared rocosa.


Nos guía en el viaje un "valiente" de estos que salta en paracaídas y que antes de abrirlo se dedican a volar como los pájaros. Se llama Alexander Polli. ¡Espectacular!

Aprovechad la ocasión para ver desde arriba el espectáculo del amasijo de pináculos que es Montserrat en esta parte del macizo "Les Agudes" (las Agudas).

 


viernes, 7 de junio de 2013

LA BATALLA DE MENDAZA (VI): A BAYONETA CALADA

Don TOMÁS, ESTO TIENE MALA PINTA

Por el lado de Mendaza, los del bravo Iturralde resistían el empuje de las tropas de Oraa, batiéndose con su habitual denuedo; pero los cristinos habían sabido ganar mejores posiciones, y llevaban la mejor parte en la refriega. El bueno de Iturralde y su gente lo habrían pasado mal si la acción no cobrase un vivo interés en el centro. El coronel del 5.º, descontento de su desairada situación, ávido de entrar en fuego, maniobró hacia la llanura, corriendo por su cuenta y riesgo en apoyo de los alaveses.

Ya tenéis a Fago batiéndose en primera línea, impávido, como si en su vida no hubiera hecho otra cosa. Con seguro instinto sabía escoger en el pequeño radio de que disponía la mejor posición; alentaba a sus compañeros, y antes daba que recibía de ellos el ejemplo de serena audacia, pasando más bien por veterano que por bisoño.

Desplegado el batallón en columnas, más de una hora sostuvieron éstas el fuego al amparo de un grupo de olivos. Avanzaron dos o tres veces; tuvieron que retroceder a su primera posición, perdiendo algunos hombres. A la una de la tarde, las bajas de la compañía de Fago eran cuatro muertos y unos catorce heridos, entre ellos el capitán Alzaa. El coronel se impacientaba: no tenía costumbre de batirse largas horas en un mismo sitio; sus valientes soldados se habían educado en los avances rápidos.

Pero en aquella desdichada ocasión les atacaba un poderoso enemigo, apoyado en la columna de Oraa, que rápidamente les quitó la ventaja del terreno alto; de poco les valió a los carlistas aventurarse a una fogosa carga a la bayoneta, porque la tropa contraria les tenía ganas, se sentía en mejor posición y con mayor fuerza moral. Mandábala un General de grandes alientos, joven, instruido, hecho a las luchas diplomáticas y militares, tan buen conocedor de la sociedad cortesana como de los campos de batalla.

Desde el primer momento conocieron los facciosos que el contrario era duro de pelar, y por aquella vez la extraordinaria pericia de D. Tomás no les llevaba a una fácil victoria. Los batallones que mandaba el propio Zumalacárregui adquirieron alguna ventaja sobre los cristinos a las dos de la tarde. Pero como por el sur de Mendaza, Iturralde se vio desalojado de sus posiciones, teniendo que replegarse con alguna confusión, Córdoba no tardó en ganar el terreno perdido, y a las tres la caballería cristina, mandada por López, acometió con extraordinario brío, y los facciosos no pudieron con ella.

Desconcertado desde el primer momento el plan de Zumalacárregui, apenas pudo éste sacar partido de sus setecientos de a caballo. Harto hizo con proteger la retirada de los castigados batallones, que abandonaban la victoria con más tristeza que desaliento, sintiéndose dispuestos a empezar otra vez en aquel mismo instante, si así se les ordenaba.

(continuará)


B.P. Galdós

Zumalcárregui
Episodios Nacionales. Vol. 21.
 

- Pasos utilizados por el ejército cristino en su acceso al valle de la Berrueza -
  • Los cristinos utilizaron tres pasos para entrar en el campo de batalla. Una pequeña columna lo hizo por la parte derecha del valle a través del puerto de Mirafuentes y el grueso del ejército lo hizo por San Gregorio. La imagen nos recrea las distancias y la visión que tenían los carlistas de cómo entraba el enemigo en el campo de batalla.
  • Continuando con los grabados sobre la estrategia de la batalla de Mendaza, el grabado C) es del año 1845, extraído de la obra "Vida y hecho de don Tomás de Zumalacárregui" de Juan Antonio de Zaratiegui. El despliegue de los dos bandos se esquematiza con menor detalle que los anteriores, pero refleja perfectamente el relato de Galdós con 3 grupos para los carlistas y dos para los cristinos, todos en línea preparados para el combate, salvo las fuerzas de Córdova en columna. La zona de los enfrentamientos está bien delimitada según el relato. La caballería, al igual que en los otros grabados respalda las posiciones de la infantería. En cuanto a la representación de la orografía y relieve del terreno es correcto y la que mejor lo refleja. 
  • El grabado D) es del año 1890, de Arturo Pirale, y representa el plano de las acciones de Mendaza y el puente de Arquijas, aunque vemos sólo los detalles de la batalla de Mendaza. La línea de enfrentamientos se encuentra en el eje Nazar-Piedramillera. La caballería, al igual que en los otros grabados respalda las posiciones de la infantería. El esquema de la batalla presenta a los cristinos superiores en número y bien agrupados, lo que hace difícil imaginar una acción de bolsa con este planteamiento.  La representación de la orografía del terreno es pobre y no se pueden distinguir los detalles del relieve. 

- Mosquete y bayoneta utilizados en la primera guerra carlista -

  • Las armas utilizadas en la batalla de Mendaza eran mosquetes de cañón liso de avancarga (carga por el cañón) y con encendido por pedernal (de chispa). Estos mosquetes utilizaban bolas, o balas redondas, algo que duró hasta mediados del siglo XIX cuando se empezaron a usar balas ojivales en las nuevas carabinas de alma rayada. La velocidad de tiro variaba desde 1 a 2 ó 3 disparos por minuto. El alcance efectivo era unos 200 metros. Los mosquetes eran unas armas muy imprecisas que no debían ser usadas a más de 900 pasos del objetivo (poco más de medio km). Se estima que los impactos en la diana eran menos del 1%. Se decía que para abatir a una persona había que dispararle su peso en plomo.
 
- Balas de diferente calibre utilizados en los mosquetes de la época -
  • En la primera guerra carlista, ambos ejércitos se equiparon con lo que había en los arsenales, esto es, con mosquetes españoles, armas francesas que se capturaron al final de la guerra de la independencia y armamento inglés. Como que la munición era también de diferente calibre, solucionaron el problema con el uso del calibre mas pequeño (el francés de 0,69 pulgadas). En la imagen podemos ver bolas o balas de diferente tamaño para cargar los mosquetes. La bala gris del centro tiene un calibre de 0,44 pulgadas, es decir, 1,18 cm de diámetro.
 
  • Para los que como yo no tengáis cultura militar, esta tabla nos servirá para entender las dimensiones de las unidades de la milicia que se refieren en el texto. Algunos valores no se dan con precisión y todo depende de la capacidad de reclutamiento y financiación de los ejércitos. En este sentido hay que imaginar que los carlistas, que no andaban sobrados, ajustaban sus agrupaciones por la parte baja de la franja.


  • Durante la primera mitad del siglo XIX los ejércitos no lo hacían muy diferente que los propios romanos. Se movían en columnas, pero el combate era en línea. El batallón era la unidad táctica, pero para el combate se dividía en pelotones de 6 a 10 soldados. El batallón se desplegaba en 3 líneas, con un paso de 65 cm entre cada una. No había huecos entre los pelotones, pero sí entre los distintos batallones, unos 20 pasos, como se aprecia en los grabados, donde hay una discontinuidad entre los batallones dispuestos a la misma altura
  • Había varios tipos de fuego: por batallón, división, pelotón o filas. En el fuego por filas, empezaba a disparar la última fila, retrocedía 3 pasos por seguridad, luego la segunda que retrocedía uno y finalmente la primera que se quedaba quieta. Terminado el fuego se cerraban distancias y el batallón avanzaba 10 ó 20 pasos para volver a comenzar.
    - Loa cristinos y los carlistas entran en la lucha cuerpo a cuerpo -
    • En Mendaza, debido a la topografía del terreno, el efecto disuasorio del fuego difuso no tenía mucha importancia y permitió en algunos momentos de la batalla cargas a bayoneta realmente cruentas y que dejaron muchas víctimas por ambos bandos.
    
    - Las tropas cristinas arrinconan a los carlistas de Iturralde a las puertas de Mendaza -