Tenía escasamente 10 años en 1964 y disfrutaba de aquellos interminables veraneos en Mendaza donde descubría lo que no venía en los libros porque en definitiva no había que aprenderlo en ningún sitio más que abriendo los ojos y con el empirismo que Dios nos ha dado. No había TV y las veladas, antes de dirigirse al descanso nocturno, servían para, en las noches cálidas, “tomar el fresco” fuera de las casas, mientras nos deleitábamos con la observación de un firmamento cuajado de estrellas que sugería preguntas y debates inconclusos sobre el más allá, los origines y lo más terrible, los finales de todo aquello que nos sobrecogía.
Bajo ese mismo cielo, unos miles de kms al norte, un británico, Peter Higgs, miraba también las estrellas y especulaba unos cuantos pueblos más allá sobre el origen y la naturaleza de todo aquello y se le ocurrió “la gran idea” de otorgar masa a todas las partículas. A la partícula responsable de la propiedad de la masa le llamó bosón, el bosón de Higgs que hoy es noticia.
Todo tiene masa, aunque la mayor parte, casi un 96% del universo, es vacio Pensemos en los átomos. La imagen que describen los libros de química es que la masa de los átomos está fundamentalmente en los núcleos y que éstos son como una mosca revoloteando dentro de la catedral de Sevilla con respecto al tamaño del átomo. Así que casi todo es vacio.
La física ha ido explicando la naturaleza y los fenómenos de las cosas gracias a 4 fuerzas elementales que dependen cada una de una partícula elemental que se puede aislar, detectar o cuantificar:
- La gravedad que dependería del “gravitón”. Se duda que se pueda aislar y cuantificar.
- Las fuerzas electromagnéticas mediante los fotones.
- La fuerza nuclear fuerte que une los quarks mediante gluones, y
- Las fuerzas nucleares débiles mediante los bosones.
Lo que hoy comunican desde Australia al mundo mundial los responsables del CERN (Consejo Europeo de Investigación Nuclear) son los resultados obtenidos en el acelerador de partículas LHC (Gran Colisionador de Hadrones) en Ginebra acerca de las pruebas directas e indirectas de la existencia los bosones de Higgs. Los estudios se llevan a cabo en una larga red de túneles (más de 25 km) escavados bajo tierra, a unos 100 m de profundidad y en los que se conducen haces de protones a alta velocidad y se les hace chocar a altas energías para que liberen las partículas que tienen en su interior.
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| Plano del proyecto del Berrueza LHC |
Noticias por confirmar cuentan que el gobierno Foral tenía intención de promocionar la instalación de un Berrueza’s-LHC con el fin de promocionar la zona y sus servicios. Imaginemos un laboratorio de partículas en la Berrueza y que comprendiera una red de túneles que partiendo de Mendaza rodeasen la sierra de dos hermanas por Piedramillera, Legaria, Ancín y Acedo. Para estudios de mayores energías los túneles partiendo de Mendaza pasarían por Mues, Los Arcos, Arroniz, Luqui, Estella, Murieta, Ancín y Acedo. Parece que la oposición radical de algún municipio del valle y el enfrentamiento entre diferentes pueblos sobre la localización del laboratorio detector, bien en las Antanillas, o bien en el Molino, acabaron con los estudios preliminares. Una pena.
Ahora en serio, por si queréis enteraros de qué van los bosones Higgs y la masa de las partículas, este señor lo explica mejor que yo.
Ahora en serio, por si queréis enteraros de qué van los bosones Higgs y la masa de las partículas, este señor lo explica mejor que yo.
De cualquier modo hoy es un día grande para todos. El conocimiento no me asusta, la oscuridad sí.











