martes, 7 de junio de 2011

FAMILIA, HERENCIA, GENES (II): ¿QUÉ TENEMOS DE FLORENCIA?

En anteriores entregas reflexionamos sobre la herencia del abuelo Juan en los Pater de Mendaza. El abuelo Juan se casó con Florencia y tuvieron 9 hijos, ¡qué mujer!, cumplió espléndidamente con su objetivo vital y es evidente que buena parte de la biología de nuestra generación se la debemos a ella. Veamos qué hemos heredado de Florencia, esa mujer enjuta y seca de la foto que nos recuerda a la famosa "Dª Rogelia".

¿En qué nos parecemos a la abuela Florencia?

¿Qué pasa con las mujeres?, ¿es que no transmiten nada? Ya lo creo, y más que los hombres, que en esto la naturaleza también es savia. La Florencia, transmitió su genoma mitocondrial de modo propio en la herencia de nuestra familia. Esta transmisión produce el llamado patrón de transmisión materna que hace que heredemos esos genes exclusivamente de nuestra madre.                             

¿Quién tiene esa herencia entre nuestra generación? Todos los que fueron hijos de madre Paternáin, es decir, Angel, Javier, Jesús Mª y José Miguel Plaza. Ellos son los más parecidos en este aspecto a la abuela Florencia al ser hijos de Emilia y Benita, herederas y transmisoras de las mitocondrias de Florencia.


En nuestra familia resulta significativo que ninguna de las 11 mujeres Paternáin de nuestra generación ha recibido el DNA mitocondrial de Florencia al ser todas hijas de un “Pater” varón. Esto significa que esta herencia de Florencia se ha perdido para siempre.

¿Qué tiene la herencia exclusiva de Florencia?

- esquema de una mitocondria con un DNA en su interior -
La herencia del genoma mitocondrial de Florencia está limitada por las dimensiones del DNA, 16.560 pares de bases y contiene, por lo tanto, escasa información, 37 genes solamente. A pesar de su pequeño tamaño es importante, especialmente si funciona mal, dando lugar a enfermedades que afectan a muchos órganos y sistemas y que se agravan con la edad. No parece que sea el caso en nuestra familia.

¿En qué medida llevamos cromosomas y genes de Juan y Florencia?


A parte de la herencia del cromosoma Y de Juan y del genoma mitocondrial de Florencia una cuarta parte de nuestros cromosomas han sido heredados de Juan y otros tantos de Florencia. O sea, que si nuestras células tienen 46 cromosomas, muy posiblemente 11 ó 12 serán herencia de cada uno de nuestros abuelos.


No podemos decir nada más porque en este caso tener los cromosomas, y sus correspondientes genes, no asegura para nada el que nos parezcamos al uno o al otro porque la expresión de los genes correspondientes habrá dependido de circunstancias epigenéticas, es decir, externas al contenido genómico.

lunes, 6 de junio de 2011

FERROCARRIL ELÉCTRICO PAMPLONA - AOIZ - SANGÜESA ( 3ª PARTE )

   Con los cambios lo que se perseguía era conesguir reagrupar lo más posible el tráfico ferroviario, que empezaba a causar graves problemas de circulación, y mantenerlo en las afueras de la ciudad. Estas medidas no fueron sin embargo, muy eficaces. La nueva estación se vio pronto desbordada por el incesante crecimiento demográfico de la ciudad y pronto volvieron a plantear los mismos problemas, que solo alcanzaron total solución cuando dejaron de funcionar ambos ferrocarriles, el Irati y el Plazaola.
   La situación de la Compañía, para entonces, era claramente deficitaria. Las variaciones que se realizaron en el recorrido del ferrocarril hicieron que los gastos de la explotación creciesen de una manera alarmante; si a esto unimos que estos esfuerzos de inversión no obtuvieron compensación en la obtención de ingresos, comprendemos el fin inmediato que le esperaba a la Compañía. Entre 1947 y 1950 los balances anuales de la explotación llegaron a un deficit máximo unos dos millones de pesetas.

El Irati en la estación de Huarte-Pamplona
   Los intentos por salvar de la quiebra al ferrocarril fueron numerosos, la obtención de importantes contratos dio lugar a efímeras esperanzas de salvación. De entre estas destacan por su capacidad de volumen las que se firmaron entre la Sociedad Irati y la Confederación Hidrográfica del Ebro para el transporte del cemento destinado a la construcción del Pantano de Yesa. Aunque en un principio los contratos iban a durar desde el año 1951 hasta el año 1957, la precipitada desaparición del Irati a partir del año 1956 provocó la supresión de los transportes de ferrocarril. No obstante entre el año 1951 y el año 1954 se firmaron entre ambas partes varios contratos para transportar el cemento desde la fábrica de Olazagutía hasta el almacén en Liédena.
   A pesar de estos intentos la situación del ferrocarril eléctrico Pamplona-Aoiz-Sangüesa seguía siendo de extrema gravedad.
   La única solución que le quedaba a la Sociedad Irati era le de la supresión del servicio y el levantamiento de las instalaciones. Para ello se acogió al artículo 41 de la Ley de 21 de abril del año 1949 sobre Ferrocarriles y Tranvías, que permite a los ferrocarriles de explotación deficitaria el levantamiento de las instalaciones.
   Por decreto de 3 de octubre del año 1955 se concedió a la Sociedad Irati el lavantamiento de las instalaciones del ferrocarril Pamplona-Aoiz-Sangüesa.

El Irati subiendo a la Estación del Norte

   Para poder proceder al levantamiento de las instalaciones se debían cumplir dos requisitos básicos. La Sociedad cumplió las dos condiciones. Asi en ambas cartas, el presidente de la Sociedad, Don Fernando Arbizu Elizondo, se comprometió, por un lado, a emplear o indemnizar a todo el personal que quedase excedente, y por otro, ofreció la explanación del trazado del ferrocarril a la Diputación de Navarra.
   De esta forma, una vez cumplidas ambas condiciones, la Compañía estuvo en condiciones de proceder a la suspensión del servicio. A partir del 1º de enero del año 1956 el ferrocarril eléctrico Pamplona-Aoiz-Sangüesa dejó de funcionar.
   Como conclusión final podemos aseverar que el ferrocarril Pamplona-Aoiz-Sangüesa tuvo una corta y problemática existencia. A pesar de ser el primero de vía estrecha que accedió al tendido eléctrico, no pudo soportar los rápidos e incesantes cambios que el siglo XX se encargó de introducir.

 
   Varias fueron a nuestro entender las causas que abocan al fracaso a un ferrocarril. En primer lugar, pensamos que la zona no era la adecuada para un ferrocarril de estas características. Casi con toda seguridad se puede decir que no era zona para la instalación de ningún tipo de ferrocarril. Era un área muy pobre industrialmente, solo contaba con las empresas de la propia Sociedad, y estas no generaban el volumen suficiente de negocio para mantener este medio de transporte.

Estación de partida en Aoiz

    Dedicarse casi con exclusividad al transporte de materias primas y productos de agricultura, pronto se vio que tampoco resolvería la situación. Rapidamente fue adquiriendo gran importancia el transporte por carretera, más rápido y barato, que acabaría hundiendo al ferrocarril.
    Creemos que es importante destacar que la pertenencia a una Sociedad privada y puesta al servicio de unos intereses privados, de dudosa rentabilidad por otra parte, no atrajo el interés de la Administración Pública, que al fin y al cabo es el único organismo capaz de mantener este tipo de explotaciones, ya de por si deficitarias.
    A pesar de los importantes intentos para salvar la explotación, la amplia y minuciosa observación de todo el proceso seguido permiten llegar a una clara y contundente conclusión : el Ferrocarril Pamplona-Aoiz-Sangüesa estaba condenado a desaparecer.
    A las seis de la tarde del día 31 de diciembre de 1955 salió " El Irati ", por última vez de la estación de Aoiz hacia Pamplona.
    El día 2 de enero de 1956, dos dias después de haber realizado el último viaje dicho tren, la brigada que se encargaba del mantenimiento comenzó a levantar las vías, finalizando dicho trabajo el 12 de octubre de dicho año.



domingo, 5 de junio de 2011

MIRÁNDONOS EL OMBLIGO (I): ¿CUÁNTOS PATERNÁIN EN ESPAÑA?

Que estamos todos controlados no resulta novedad. Que el "Gran Hermano" sabe de nosotros más de lo que suponemos, tampoco nos tiene que sorprender.


Existen centros institucionales como el INE (Instituto Nacional de Estadística) en cuyo servidor electrónico podemos consultar algunas bases de datos que recogen información general de la población y su demografía. Una aplicación interesante es la consulta de los nombres y apellidos de los residentes en España.



Si consultamos sobre la presencia y frecuencia de Paternáin como primer o segundo apellido podemos comprobar que, por poco, no llegamos a 500 en toda España (271 de primero y 228 de segundo). Las cifras no habrán cambiado mucho, son del año pasado (2010), y podemos decir aquello de que las gallinas que entran por las que salen.


Que no éramos muchos ya lo sabíamos, el apellido no es de uso corriente. Todos conocemos las dificultades que tienen muchas "ventanillas" para entender el apellido a la primera.
En el ranquing de frecuencias de apellido en España ocupa el lugar 12.495, por delante de los Sacedo.



En cuanto a la distribución de los "Pater" por provincias, se confirma una lógica dispersión resultado de la dinámica social moderna, pero los datos también ponen de manifiesto el origen cláramente navarro del apellido. Nacidos en Navarra hay 392 (un 78% del total), aunque luego residentes censados sean alguno menos (365). 


En cuanto a la residencia después de Navarra, la provincia con más "Pater" es Guipuzcoa (55), seguida de Vizcaya (22), Barcelona (18) y Madrid (12).
Curioso el dato de la población arraigada en la provincia de Barcelona con 16 nacidos "Pater", mientras que en Madrid no existen registros de momento. Este último dato podría relacionarse con la característica azulgrana del escudo Paternáin. Seguiremos investigando.




sábado, 4 de junio de 2011

AL MAL TIEMPO, BUEN PAISAJE

Esta semana he vuelto a Mendaza. Se despedía mayo y le daba la alternativa a junio con un frío saludo: -Ahí te dejo eso, yo tengo fama de anárquico e imprevisible, así que a ver si lo arreglas tú, don caluroso.
Con el recadito de mayo, junio ha empezado desconcertante, con viento, frío y nieve en las alturas, aunque promete, como hace todos los años, que esto lo arregla en un plis-plas, que bueno es él calentando el ambiente.


De nuevo en mi pueblo, desbordado por tanto verde y con un cielo rabiosamente cambiante, acabé con las baterías de la cámara con tanta foto. Tengo bastante material que iremos presentando poco a poco. De la Berrueza ¿qué os puedo decir?, pues que está espléndida, guapísima, encantadora. Ese paisaje te hechiza nada más contemplarlo, tiene algo. ¿Estáis de acuerdo los que lo conocéis? Podéis comentarlo, os sentiréis mejor después de hacerlo, más livianos, no os va a costar nada.


La tarde del primer día estuvo más de invierno que de final de primavera, con un cielo cargado de nubes amenazantes que se descabalgaban de la sierra de Lóquiz y acampaban sobre la Costalera y Yoar. El monte de Asarta se vestía de un verde oscuro, casi gris, pero bello y sereno, como siempre. Veámoslo...



viernes, 3 de junio de 2011

CURIOSIDADES Y LEYENDAS DE AOIZ. "EL CERRO DE LOS MOZOS"

   El dicho que quiero comentar, era muy corriente en nuestra querida villa, cuando una persona venía de fuera y quedaba afincado en la misma, se decía : le tenemos que dar parcela en "el Cerro de los Mozos".

   Empezaré por decir que la citada "parcela", es un carasol próximo al camino del pueblo de Meoz, muy pobre en todos los sentidos, solo contiene algunas matas de boj y el resto un amplio pedregal, solo apto para pastar el rebaño de ovejas y cabras. Está situado en la margen izquierda del río Irati, es el eterno guardián que vigila al pueblo, y que nunca nos hemos parado a pensar, el porque se le denomina así a este terreno.
   Cierto o leyenda, según comentaba un antiguo agoisco, en las rondas que realizaban los amigos para tomarse unos "chiquitos" y recalar al final en la "Montañesa", taberna tranquila, en donde la Sra. Adelaida atendía con su proverbial bondad, comentaban en tertulia sobre cosas de la villa y lo que se decía sobre el origen del llamado "Cerro de los Mozos".
Antiguo molino.
Al otro lado del río,loma donde
se asienta el "Cerro de los mozos".
    A principios de siglo, cuando nuestra villa aún no tenía ninguna industria importante y la vida en ella se desarrollaba "sin pena ni gloria, había en ella un mozo, más amigo de la juerga que del trabajo, bien plantado, galanteador empedernido, que los domingos lucía camisa y alpargatas blancas y un buen "tapabocas" en invierno, aficionado a jugarse a las "chapas"en las Palaveras la menguada paga que le daban sus padres, y siempre dispuesto a la juerga por cualquier motivo.
   A tal mozo no se le conocían amores en serio, aunque no había moza en el pueblo que no fuese objeto de su galanteo. Así estaban las cosas, cuando ya próximas las fiestas de San Isidro, llegó al pueblo a casa de unos parientes, para pasar los festejos, una buena moza ribera, de buena planta, amena de conversación y abierta de carácter.
   Ni que decir tiene, que apenas la moza se dejó ver por la villa en compañía de unas amigas, buscadas para esos días, nuestro mozo empezó a galantearla. A la moza le causó buena impresión y se hicieron buenos amigos.
   Pasaron las fiestas en amigable camaradería y al final de las mismas casi se habían comprometido, y a nuestra moza ribera no se le hacía nunca hora de abandonar la villa, ya que reconocía estar "chiflada" del mozo. Su única obsesión se centraba en saber el medio de vida que el galán tenía, para de ese modo, una vez conocido el porvenir, comprometerse en matrimonio.

Zona del "Cerro de los Mozos"
    Una de las tardes después del rosario, se reunieron para pasear un rato, y ella pensó que había llegado el momento de hacerle la pregunta que le quitaba el sueño. Cuando nuestro mozo le llenaba los oídos con lindezas sobre su persona, la moza con la mejor de las sonrisas le preguntó, ¿con que medios de vida cuentas para podernos casar y vivir ?. Nuestro mozo que no esperaba tal pregunta y que de "tonto no tenía un pelo", se hizo composición de lugar, y al momento se acordó de cierto término del pueblo, y le contestó que tenía ocho robadas de regadío en " el Cerro de los Mozos, que así le dio por llamarle, acordándose de cuando los mozos en "auzolan" lo trabajaron, con muy escaso rendimiento, para obtener algún dinero para fiestas.
   La moza cuando escuchó lo que el galán le decía, le sonó a "música celestial, ya que ella como vivía en la Ribera tenía conocimientos de lo que suponían los terrenos de regadío, tierra más que suficiente para vivir con cierta holgura. Con estos pensamientos preparó el regreso a su pueblo después de haberle "dado el si al mozo".
   Cuando llegó al mismo y contó a sus padres el plan de boda, les pareció de maravilla y pensaron que había que buscar algún pretexto para visitar a los parientes y de paso conocer al mozo del que tanto y también les había hablado su hija.
   Cuando nuestro mozo, una vez se hubo marchado su ya llamamosle prometida, se reunió con sus amigos y en pocas palabras les explicó como se había prometido, cosa que ellos tomaron a broma, ya que conocían demasiado bien, los pocos bienes de fortuna que poseía y las pocas ganas de trabajar del mozo en cuestión para decidirse a contraer matrimonio, y mucho más en broma les pareció cuando les contó la historia de las ocho robadas que tenía en el "Cerro de los Mozos". 

Nueva urbanización. En frente
el denominado "Cerro de los Mozos

   Cuando le pidieron que aclarase donde se encontraba semejante "mina", les indicó que se trataba del paraje que ellos sembraron y nada recolectaron; ni que decir tiene que la carcajada entre los amigos fue sonora.
   Esto le dio que pensar a nuestro galán, que la moza hubiese tomado en serio, lo que le dijo en broma.
   Así había ocurrido, ya que cuando menos se lo esperaba, se presentaron nuevamente en Aoiz su prometida y familia, con el buen ánimo de ultimar detalles , y a la vez, su futuro suegro comprobar sobre el terreno la valía del regadío, pues de esto el buen hombre como ribero entendía bastante.
   A este estado habían llegado las cosas, cuando a nuestro buen mozo no le quedó más remedio que descubrir a sus futuros suegros el engaño que había tramado y decir toda la verdad. Manifestó que solo disponía de "cielo y tierra", una buena estampa como mozo joven, y un gran cariño por la moza.
   Todo se supo perdonar, y transcurrido no mucho tiempo, se unieron en matrimonio, con ello al mozo le entraron las ganas de trabajar, fue un buen marido y padre ejemplar, que con su agudeza bautizó a un término de la villa, que aún hoy día se sigue conociendo como "el Cerro de los Mozos".



MEMORIAS DE UN PELÓN DE TAIWAN (XIII): LAS VINAJERAS DE LA SACRISTÍA

LAS VINAJERAS DE LA SACRISTÍA

Los monaguillos éramos muchos. Se decía, no era verdad, que los peores del pueblo. En parejas, de los mayores a los más chicos, nos repartíamos los turnos para ayudar a misa. Y no era cosa fácil. Había que aprender de memoria y decir de corrido todo aquello desde introibo ad altare Dei, hasta las últimas Deo gratias; arrodillarse a tiempo, tocar en el momento justo las campanillas, servir el vino y hasta aquella gotica de agua que nos traía de cabeza. Servirla, sí, pero poquito a poquito. A veces se nos iba de miedo la mano y caía media vinajera. Y pasar el misal dos veces, nada menos, de un lado al otro del altar. ¡Lo que eran las normillas de la Liturgia, Señor! Y lo pesado que era el atril con el misal ¡encima! Y pasar exámenes, yo no los pasé nunca, como las reválidas de los barrenderos municipales de Tudela.

- SACRISTÍA EN LA PARROQUIA DE SAN FELIX, MENDAZA-

¿Ventajas? Sí las teníamos. El Sr. Cura nos daba un real, 25 céntimos. Pero eran de las pesetas de entonces. El que ayudaba a misa tenía el derecho a beberse lo que quedaba del vino dulce, rancio, que se usaba, bien poco por cierto. El de turno no iba aquel día a la escuela, a clase vamos, los días de bautismos, bodas o entierros; comíamos casi todos los recortes. ¿Los recordáis? íbamos con el Cura a Santa Colomba, Santa Engracia o al Calvario y alguna vez hasta reñíamos en la sacristía. Era además un oficio para sólo los chicos. Nos sentíamos grandes frente a las chicas.  Dábamos los toques de campana, por lo menos los del campanillo del tercer toque, aprendíamos los toques del tintiluno, del ángelus, a rebato, de los conjuros ante tormentas desatadas y el tintan del toque de difuntos.

Después de todo, felices tiempos aquellos que los viejos de cada época recordamos con cariño y consideramos como los más felices de nuestra vida.

Manuel Piérola
Un pelón en Taiwan


jueves, 2 de junio de 2011

¿VERMEER, TE VIENES A DAR UNA VUELTA? -NO GRACIAS, ME QUEDO EN CASA A PINTAR.

Johannes Vermeer van Delft (1632 - 1675), pintor holandés de esa época barroca dorada de la pintura holandesa, murió joven (43) con una producción escasa (alrededor de 35 cuadros) y poco reconocimiento en su tiempo. La vida no le trató muy bien como refleja la película "la joven de la perla".

Fue un pintor doméstico, de interiores, y en eso fue un maestro, manejando las luces como pocos. En sus cuadros destaca el trabajo de la estructura y composición de los elementos que conforman la escena.
Parece que está confirmado que utilizaba una primitiva cámara oscura para la realización de sus composiciones. Hoy hubiera utilizado, sin duda, la cámaras digitales y los complejos programas de realidad virtual.  

Desde nuestro "universo Mendaza" un recuerdo - homenaje.

¡Gracias maestro!

(ver aquí la presentación de Vermeer)