miércoles, 9 de abril de 2014

DESDE LA ERMITA DE SAN JOSÉ (TAFALLA) A LA ERMITA DE SANTA ZITA. RETORNO VISITANDO EL EDIFICIO-REFUGIO DE LA HERMANDAD DE LOS DOCE APÓSTOLES.

   Iniciamos la salida acostumbrada de los sábados, en este caso de Pamplona, y nos dirigimos a la ciudad de Tafalla, desde donde realizaremos el recorrido elegido. El día es desapacible con anuncio de lluvias intermitentes durante la jornada. Nos desplazamos por la carretera N-121A hasta arribar a la ciudad atravesada por el río Cidacos.
   En esta ciudad después de pasar por el lateral de su Plaza principal, un poco más adelante en un cruce, tomaremos la carretera NA-132 en dirección a San Martín de Unx, hasta llegar a las proximidades de la Ermita de San José, situada en las afueras de Tafalla, que es el lugar de partida de este hermoso recorrido.
   Aparcamos los vehículos en las proximidades de esta ermita y nos equipamos convenientemente para iniciar el camino sin olvidar elementos de protección contra la lluvia, que nos acompañará durante una parte importante del mismo.
Inicio y final del recorrido.
Ermita de San José. Tafalla.
   Esta Ermita de San José, lugar donde nos encontramos data del año 1879 y según datos obtenidos en crónicas de Tafalla, consta de una nave de tres tramos con cabeza poligonal, con coro alto a los pies, con dos capillas adosadas a ambos lados. La cubrición, plana en las capillas, es de bóveda de crucería rebajada sobre pilares en la nave y gallonada en la capilla mayor. Las paredes tienen pequeños sillares articulados por finos contrafuertes. A los pies se abre un sencillo arco de medio punto y sobre él, un gran rosetón circular. Las ventanas también son de medio punto. Una sobria espadaña remata la fachada.
   Salimos de este lugar tomando un amplio camino entre la línea del ferrocarril y la autopista AP-15,  nos dirigimos en dirección norte, acercándonos a la población de Tafalla. El camino amplio desciende ligeramente hasta llegar al lugar en que pasa por debajo de la citada autovía, tomando ahora la dirección este, y penetrar en una zona de abundantes fincas agrícolas.
   Seguimos por el cómodo camino ascendente, con ligera pendiente de elevación en la dirección señalada, teniendo como referencia los aereogeneradores del parque de Guerinda. Durante este recorrido aparecen varias derivaciones del camino principal, pero hay que procurar mantener la pendiente en elevación, pues de lo contrario encontraremos en nuestro camino el paso del Canal de Navarra, que tendríamos que superar para continuar por el recorrido, hacia el lugar elegido. Tampoco hay que tomar otras derivaciones de más pendiente que nos llevaría a situarnos en la pista que recorre el citado parque de generadores de Guerinda.
   Recorreremos los términos del "Portillo del Aire", "Valgorra, en donde se alternan campos de cereal, plantaciones de olivos y monte bajo, en donde predominan los enebros, quejigos y carrascas. Llegamos al caserío Pozuelo en el término de Sansoaín, en donde no quedan más que ruinas de lo que debió ser el edificio principal. Se aprecian entre la maleza, diversos muros de manpostería de piedra que delimitaban la edificación.
 Caserío Pozuelo. Espacio ocupado por la "Era de trillar".
   Lo que se aprecia claramente, es un muro semicircular de piedra, que conforma una plataforma elevada, es un espacio circular, que sin lugar a dudas era la "era de trillar las mieses", donde se obtenían los cereales propios de la cosecha. El espacio tuvo que hacerse artificialmente debido a las superficies inclinadas que rodean las proximidades de este caserío.
   Seguimos por el camino en dirección este, que aparece delante de nosotros, hasta después de unos 800 metros de recorrido, encontrarnos con la terminación del camino en un campo cultivado de cereal. En esta época el sembrado de trigo aflora ligeramente a la superficie, en cuyo interior se aprecia una senda difuminada que lo atravesaba y que ha sido labrada.
   Optamos por bordear dicho sembrado y continuar el camino, que continua  por la parte superior del mismo, entre vegetación de monte bajo y con una pendiente moderada hasta llegar a la parte más alta de este recorrido. Estamos a una altitud de 679 metros aproximadamente.
   A partir de este lugar nos encontramos un amplio camino en dirección norte-sur, lo cruzamos y ahora iniciamos una senda de bajada introduciéndonos en un curioso pinar, que cubre las dos vertientes de un frondoso barranco, en uno de cuyos laterales esta situada la Ermita de Santa Zita. En el inicio del descenso, en la parte derecha de este camino nos encontramos con un crucero en el que está inscrito y se puede leer lo siguiente : "Peregrinos, la salve rezar, la Virgen de Ujué, lo premiará". También aparecen los nombres de dos personas que pueden ser los autores de esta dedicación a la citada Virgen.
   Metidos dentro del pinar, descendemos durante unos 450 metros, ahora con una pendiente acusada en dirección de la Ermita de Santa Zita, situada en la parte inferior de esta ladera del barranco. Antes de llegar al espacio ocupado por la nave de esta singular edificación encontramos zonas de asadores y merenderos utilizados en las romerías a este emblemático lugar, utilizada por los peregrinos de San Martín de Unx.
 Ermita de Santa Zita. Portada principal.
   Llegados al lugar podemos apreciar dos edificios diferenciados, uno la propia Ermita y el otro una edificación asociada para albergar al ermitaño. Parece ser según nuestras noticias que hasta no hace mucho tiempo, hubo una persona que habitaba el lugar y ejercía las funciones correspondientes a dicho cargo.
   El lugar es acogedor, la Ermita está ubicada en una vaguada, a media distancia entre la máxima cota de altura de la zona y la mínima que corresponde a la carretera de Tafalla a San Martín de Unx, rodeada de un bosque de pinos. Es un edificio sencillo de piedra tallada, donde destaca una puerta gótica sobre escaleras de acceso. En la delantera y encima de la puerta descrita presenta dos ventanales y una graciosa espadaña que alberga una pequeña campana.
   Según crónicas sobre este edificio, en su interior existen unas pinturas al fresco del siglo XVII. Su bóveda de cañón algo apuntada es similar a la de la iglesia de San Martín de Unx.
   Cuentan los lugareños que la devoción a la Santa la trajo un capitán italiano que vino a guerrear a Navarra a finales del siglo XV o principios del siglo XVI, y que cayó herido en las proximidades de la ermita. Estando moribundo donó sus bienes para la restauración de la ermita y para que se dedicase desde entonces a la devoción de Santa Zita, y allí murió y fue enterrado.
   Más tarde, entre los años 1520 y 1525 pasó por el lugar, en que por aquel entonces se llamaba el término "Val de Carca", el hombre de armas Francisco Martinez Alcocer, que fue al pueblo de San Martín de Unx y pidió a los jurados de la Villa que él, queriendo apartarse de los "vicios y regalos del mundo", hacer vida religiosa en servicio de Dios. Por este motivo solicitó permiso para vivir en este lugar apartado, como servidor de las demás gentes de estos lugares.
   El Alcalde y Regimiento de la Villa, así como los vecinos y Concejo, le concedieron el privilegio y pasó a ser ermitaño de la Ermita de Santa Zita. Dicen las crónicas, que los estamentos de la Villa de San Martín de Unx, accedieron a limpiar de árboles, arbustos y raíces, unas zonas próximas del lugar donde está ubicada la Ermita, para plantar viñas, olivos, y tierra blanca para obtener trigo y conseguir el sostenimiento de los ermitaños, ya que de otra manera vieron que las posibilidades de aportar limosna eran mínimas, por parte de los habitantes de estos lugares.
 Canal de Navarra. Camino de retorno desde Santa Zita.
   Situados en este lugar, debido a la persistente lluvia que nos acompañó en todo el recorrido, que no cesó en ningún momento, los componentes de "matarrasa", optamos por acomodarnos lo mejor posible en este lugar, tomar un frugal almuerzo comentando las incidencias del camino recorrido, y plantear el retorno al lugar de partida.
   Abandonamos este emblemático lugar por una amplia pista en dirección sur con ligero descenso, para después de unos 1100 metros de longitud llegar al Canal de Navarra, alimentado por el embalse de Itoiz que atraviesa y riega esta zona. De vez en cuando conviene volver la vista hacia atrás y contemplar el hermoso paisaje en donde se halla la Ermita de Santa Zita.
   Atravesamos el Canal de Navarra por un puente de acceso y continuamos bajando en dirección a la carretera NA-132, dejando a la izquierda el caserío denominado Femate, lugar de descanso en el retorno del peregrinaje de romeros de Nuestra Señora de Ujué. Salimos a la carretera general y tomamos dirección hacia Tafalla, y durante unos 1800 metros circulamos por el arcén izquierdo de la carretera hasta llegar a una bifurcación de un amplio camino que se dirige a unas fincas de cultivo. Justo en frente, al otro lado de la carretera vemos un nuevo y hermoso edificio que nos sorprende por lo original construcción. Atravesamos la carretera con cuidado por la posible irrupción de vehículos, y por un ancho camino nos dirigimos al curioso edificio, situado en una pequeña elevación del terreno.
   En los laterales del camino de acceso observamos unas piedras a modo de  menhires tallados en una de sus caras con los rostros de doce figuras con sus respectivos nombres que comprobamos correspondes a los apóstoles de Nuestro señor Jesucristo.
 Edificio refugio de la Hermandad  de los Doce Apóstoles.
   Nos encontramos a las puertas de en un nuevo refugio de la Hermandad de los Doce Apóstoles de Nuestra Señora de Ujué. Esta Hermandad es sinónimo de tradición, desde que el año 1607 peregrina a Ujué en la noche del 30 de Abril al 1 de Mayo. En fila de a uno y en silencio los hermanos recorren todos los años, los 20 kilómetros que separan Tafalla de Ujué y regresan a la ciudad del Cidacos.
   El año 2010 trajo novedades, en primer lugar, el retorno de la peregrinación se realizó al renovado refugio situado en el denominado paraje de la Carravieja, construido sobre la antigua caseta que tuvo que ser derribada, ya que estaba agrietada y existía peligro de derrumbamiento, según noticias aparecidas en la prensa de Navarra.
   En el citado año 2010 el domingo de Pentecostés fue inaugurado este hermoso edificio. En este día los aproximadamente 100 hermanos, celebran la fiesta y la hacen extensiva a todas sus familias con una misa, una comida y juegos por la tarde. Este año se añadió el acto inaugural.
   En en interior de este singular edificio se introdujo una hermosa talla de 94 centímetros de la Virgen de Ujué, que preside el lugar, protegida mediante una pantalla de cristal, realizada por el pamplonés vecino de Tafalla, Miguel Valencia, que esculpió la talla con distintos tipos de madera.
   Nos sorprendió el lugar, por estar permanentemente accesible su entrada y por la disposición en su interior, además del lugar del habitáculo de la imagen citada, hay un conjunto de sillas y mesas de obra y un lugar para realizar fuego y cocinar cualquier tipo de viandas, como pueden ser las tradicionales costillas asadas.
   Esperamos que los visitantes de este lugar lo respeten, no produciendo ningún desperfecto, dejando el lugar limpio de basuras y desperdicios, como lo encontramos y dejamos en nuestra visita. Posteriormente regresamos a la carretera NA-132, recorriendo la última parte del camino de retorno hacia la ciudad de Tafalla. En las afueras de esta ciudad, como señalamos en el inicio de esta comunicación se encuentra la Ermita de San José, en donde teníamos aparcados los vehículos.
   Después de cambiarnos las prendas mojadas por la pertinaz lluvia que nos acompaño todo el recorrido,regresamos a la ciudad de Pamplona, después de esta singular visita a lugares muy interesantes de la Zona Media de Navarra.



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