viernes, 21 de octubre de 2011

VISITANDO LA BERRUEZA. PEÑA GALLET Y COSTALERA


   Desde que participo en esta magnífica comunicación de los "Pater de Mendaza", he conocido las vivencias de la población de Mendaza presentadas de forma espléndida por José Luis y otros grandes personajes de esta localidad, lo que ha supuesto para nosotros una sana envidia por conocer esta comarca de La Berrueza, ubicada en Tierra Estella, y de la que forma parte esta población.
La Berrueza. Vista de Nazar

   A mis compañeros de correrías les estaba animando, para que a través de nuestras salidas sabatinas,   visitáramos alguna montaña que estuviera enclavada en la comarca  de La Berrueza. Entrando en la página "Rutas Navarras", comprobamos que aparecía entre otras, una ruta que desarrollaba la visita a Peña Gallet - Costalera - Peñas Caídas.
   Nuestro objetivo del día 8 de octubre, estaba determinado, recorrer esta ruta.



Recorrido circular con principio y final en Nazar (La Berrueza)
    En la Gran Enciclopedia Navarra, en su tomo II, se determinan los límites en los que se enmarca, la comarca de La Berrueza. A uno de ellos, el oeste, le corresponde la terminación nororiental de la Sierra de Codés, en la que están las mayores alturas de esta comarca (Peña Gallet de1158m.), en las que afloran las calizas cretáceas y los conglomerados oligo-miocenos. Esta elevación,  marca el límite de la comarca de La Berrueza con el territorio de Santa Cruz de Campezo (Alava). Las cumbres de Costalera (1234m.) y Peñas Caídas (1229),que completan este macizo montañoso, están situadas dentro de los límites de la provincia de Alava.
Vista general de la Sierra de Costalera
   Empezamos el viaje desde Pamplona hacia Estella, y una vez en la ciudad del Ega, a través de la NA-132 atravesamos los pueblos de Murieta y Ancín hasta llegar a Acedo. Desde este lugar tomamos la comarcal NA-129 en dirección a Los Arcos y en primera derivación a través de la NA-7203,  nos acercamos a Nazar, punto de salida de la ascensión.
   Nos situamos en el campo de fútbol de la localidad, donde existen unos magníficos ejemplares de encinos centenarios al pie del macizo montañoso que nos proponemos visitar.
   Comenzamos el recorrido desde este lugar tomando el camino que se inicia detrás de un portillo situado al norte del campo de fútbol. Dejaremos a la izquierda una pista, por la que regresaremos.

Ascendiendo a Peña Gallet

   La ascensión la realizamos por el antiguo camino, que se dirige hacia el inicio de la sierra por la parte este. Conforme vamos ascendiendo vemos a nuestra derecha el collado al que nos lleva la senda. Se trata de una ascensión continua,y es la parte más exigente de este recorrido.
   Poco a poco nos vamos asomando al valle de La Berrueza con Nazar a nuestros pies. Más alejados Mendaza, Mirafuentes y otras localidades. Al final la senda se convierte en unas pequeñas escaleras de piedra que nos llevan al collado. Desde este punto ya nos limitaremos a crestear por toda la sierra Costalera, hasta alcanzar en primer lugar Peña Gallet.


Collado después de bajar de Peña Gallet

   El camino no tiene dificultad, aunque en días lluviosos o con niebla, las rocas presentan un cierto peligro de deslizamiento. Poco a poco nos vamos adentrando en la sierra, cresteando por el camino más apropiado, ya que existen varios, hasta llegar a la Peña Gallet. Si miramos hacia atrás podemos ver las "Dos Hermanas" encima de Mendaza y en linea con ellas, Monjardín y Montejurra. Encaramados en Peña Gallet, vemos enfrente Costalera y Ioar detrás de ella.

Reserva de La Dormida

   Para alcanzar la peña Costalera debemos pasar por el collado que tenemos descendiendo de Peña Gallet. Ahora nos dirigimos hacia una campa que tenemos a nuestra derecha, que cruzaremos hasta el punto más al oeste. Desde este collado obtendremos un hermoso panorama del valle de La Berrueza si miramos al sur. Por el contrario si miramos al norte vemos la sierra de Lóquiz y debajo nuestra, la reserva de La Dormida.
   Antes de llegar al Costalera podemos realizar una visita a una antigua fortaleza romana realizando una pequeña ascensión hacia la izquierda de la senda por donde venimos.
   Una vez en la senda en dirección al Costalera, continuaremos ascendiendo cresteando por las rocas hasta alcanzar un claro camino que asciende directamente a la cima. Debemos tener cuidado especialmente en la parte final, ya que necesitamos realizar una pequeña trepada que no es difícil, pero existe peligro, ya que una caída nos puede precipitar al vacío.

Cima de Costalera con buzón en forma de pequeña caseta

   En la cima encontraremos una flor de cardo y el pequeño buzón en forma de pequeña caseta. Las vistas desde la cima en días claros son espectaculares, podemos ver los montes cercanos como Ioar, Monjardín, Montejurra, la sierra de Lóquiz, y los lejanos, el Moncayo, los Pirineos.. .
   Realizaremos el descenso con mucho cuidado, y lo hacemos por el mismo camino de subida hasta llegar un poco más abajo a una derivación señalada, girando hacia la parte oeste de la sierra.
   El camino es un continuo andar y trepar ligeramente desde este momento, hasta llegar a Peñas Caídas. Desde este último lugar y en un claro descenso nos lleva hasta el collado de Nazar.

Senda de bajada "Camino del Puerto"

   En esta parte final del recorrido disfrutaremos de panorámicas hacia el sur, del valle de La Berrueza y Ioar, y de la sierra de Loquiz, Santa Cruz de Campezo, Orbiso y Zúñiga,  hacia el norte
   En el collado de Nazar encontraremos una acertada información referente a una bifurcación de caminos : al frente una senda bien definida nos llevaría al macizo de Ioar, tomando la pista hacia la derecha nos señala la dirección a Santa Cruz de Campezo, otra indicación en la pista hacia la izquierda, nos indica hacia Nazar.

Sobre Peña Gallet, al fondo Costalera

   Tomamos esta última dirección bajando por la Pista Nueva, y en aproximadamente un kilómetro cogeremos el antiguo "Camino del  Puerto",señalizado mediante un pequeño montón de piedras, que nos llevará al campo de fútbol, en la parte superior del pueblo de Nazar, punto de partida, en donde daremos por concluida una magnifica jornada de montaña.
   Durante la jornada, el grupo de  amigos "Matarrasa", del cual es miembro el autor de esta comunicación, disfrutó de un reconfortable almuerzo en la cima de Costalera, recreándose del magnífico panorama que proporcionan las vistas desde estas montañas.
   Nos proponemos en futuras salidas a la montaña, continuar visitando otras zonas de La Berrueza.
  

LAS FÁBULAS DE SAMANIEGO (IX): EL ASNO SESUDO.

Samaniego no inventa nada nuevo en la tradición literaria. Toma prestados temas y argumentos desarrollados anteriormente por Esopo, Fedro, La Fontaine y Gay, entre otros, y son "tuneados" en el taller de su ingénio literario con el éxito que conocemos.

En esta fábula Samaniego desarrolla el tema de cómo los horrores de la guerra se ceban con los ricos e ignoran a los pobres Eso es lo que viene a decir el escritor por razones de la moraleja, pero no creo que Samaniego creyera que hay diferencias entre las víctimas.


La fábula es una metáfora del buen juicio del asno (ironicamente más sabio que su dueño) que sabe que su destino no va a cambiar a peor, pues nada pierde el que nada tiene. Eso se dice de los que se lanzan a cambiar el mundo en violentas revoluciones.


EL ASNO SESUDO


Cierto Burro pacía
En la fresca y hermosa pradería
Con tanta paz como si aquella tierra 
No fuese entonces teatro de la guerra. 
Su dueño, que con miedo lo guardaba, 
De centinela en la ribera estaba. 
Divisa al enemigo en la llanura,
Baja, y al buen Borrico le conjura 
Que huya precipitado.
El Asno, muy sesudo y reposado, 
Empieza a andar a paso perezoso. 
Impaciente su dueño y temeroso 
Con el marcial ruido
De bélicas trompetas al oído,
Le exhorta con fervor a la carrera. 

«¡Yo correr! dijo el Asno, bueno fuera; 
Que llegue en hora buena Marte fiero; 
Me rindo, y él me lleva prisionero. 
¿Servir aquí o allí no es todo uno?
¿Me pondrán dos albardas? No, ninguno.
Pues nada pierdo, nada me acobarda; 
Siempre seré un esclavo con albarda.» 
No estuvo más en sí ni más entero 
Que el buen Pollino Amiclas el Barquero, 
Cuando en su humilde choza le despierta 
César, con sus soldados a la puerta,
Para que a la Calabria los guiase.
¿Se podría encontrar quien no temblase 
Entre los poderosos
De insultos militares horrorosos 
De la guerra enemiga?
No hay sino la pobreza que consiga 
Esta gran exención: de aquí le viene. 
Nada teme perder quien nada tiene.
 

miércoles, 19 de octubre de 2011

LA FIESTA DE LA CERVEZA EN MENDAZA

En el mes de octubre cada año tenemos noticia de la celebración del Oktoberfest en Munich (en alemán festival de octubre). Es una fiesta veterana (se lleva celebrando desde 1810) y muy popular (tiene unos 6 millones de visitantes de promedio). Dura algo más que los SanFermines, unas 3 semanas de beber y beber cerveza.


¿Quién ha dicho que los alemanes son unos sosos y no saben divertirse?

Mis primeros recuerdos de cerveza en el bar de Mendaza están ligados a una marca propia de la zona, cervezas EL LEÓN. Una cerveza elaborada en San Sebastián y cuya marca fue fundada por los hermanos Juan y Teodoro Kutz, pertenecientes a una familia que elaboraban cerveza desde finales del siglo XIX. La marca fue absorbida en 1986 por el grupo Cruzcampo y quedó extinguida del mercado.


Para participar del Oktoberfest a nuestro modo un tema musical para cantar sentado y con una buena jarra del rubio licor. El mejicano Flaco Jimenez nos anima con "En el cielo no hay cerveza que beber", así que aprovechemos el tiempo.




En el cielo no hay cerveza que beber
Por eso ando tomando noche y día
Porque en cuando se me llegue el día

En el mundo seguirá la ferrusquilla

In heaven there is no beer
That's why we drink it here
And when we're gone from here
All my friends will  be drinking all the beer
In de hemel daar is geen bier
Daaron drinken wij het hier
Als wij zijn heengegaan
Drinken al onze vriende al het bier

lunes, 17 de octubre de 2011

TRADICIONAS AGOISCAS. " ECHAR EL REINAO ".

   En la Villa de Aoiz, en la cena previa al día de Reyes, se evocaban ciertas tradiciones que en la actualidad se han perdido, y han dado paso a otras diferentes dentro de las celebraciones navideñas. Nos estamos refiriendo a la que se denominaba "echar el reinao". Está en mi recuerdo aquellos años de niñez, en los que las familias se reunían alrededor de nuestros mayores para compartir en aquellas fiestas tradicionales los "especiales alimentos" que aquella economía tan limitada les permitía, después de los años de escasez que se padecieron tras el paso de una guerra fratricida que ocasionó grandes miserias y sufrimientos.
   En Navidades, nuestra familia de economía muy limitada se reunía en casa de los abuelos, en mi caso los maternos, que residían en la calle La Villa nº1 en Aoiz. El día de Reyes era para nosotros los niños un día especial, que lo esperábamos con la ilusión de los prometedores y escasos regalos que la pobre economía de nuestros familiares, (abuelos, padres, tíos, etc..), nos insinuaban que podíamos recibir, con la llegada de los Reyes Magos.

Rey de oros

   Pero antes de retirarnos a descansar en espera de la noche mágica, tenía lugar una celebración a la cual los abuelos le daban una gran importancia, era lo que en aquellos tiempos tenía lugar después de la cena familiar del día 5 de enero, víspera de Reyes. En este día, se reunía la familia alrededor de la mesa una vez consumidos los alimentos de la cena. En ella no habían faltado, cardo, pollo y algo de fruta, generalmente del propio cultivo familiar, para concluir con algunos humildes "turrones" acompañados de algún licor como el "vino rancio" también casero, y un buen "café de puchero".
   Cuando la abuela y "sus ayudantes" habían recogido todos los utensilios culinarios, la familia iniciaba la velada, siendo el abuelo el encargado de reclamar que se le proporcionara una baraja de naipes para proceder a "echar el reinao". Este momento era importante para la familia y en especial para los niños, pues el azar determinaría quien iba a ser proclamado "rey" para todo el año que acababa de iniciarse. Además suponía que las cartas podían determinar que la persona con el "título real", debía costear un buen "brazo de gitano", postre casero del día de Reyes.
   Con toda la familia alrededor de la mesa, aún me viene a la memoria al abuelo Leoncio, como procedía a barajar los naipes de la baraja, lo hacía repetidas veces con unas manos llenas de vigor pese a su avanzada edad, y a las que imprimía la firmeza que el momento requería.
   Después de realizado el "corte" de la baraja por la persona situada a su izquierda, con gesto solemne se disponía a "echar el reinao". La primera carta, con voz potente y ceremoniosa se dedicaba "a Dios", la segunda a "la Virgen", y a continuación se daba una carta a cada miembro de la familia, con el más riguroso orden de "edad y dignidad" y seguía : al abuelo, a la abuela, al tío o tíos, al padre, a la madre, a los nietos y nietas de mayor a menor. La aparición del Rey de Oros y su adjudicación al miembro que le había tocado en suerte, determinaba la proclamación del "Rey de la Casa" durante el año entrante, y como tal debía ser investido.
   A continuación todos los familiares encabezados por el abuelo, provistos de campanillas, almireces, calderos y otros instrumentos caseros salían a las ventanas y balcones. Allí el abuelo con voz potente,anunciaba "viva el Rey (nombre)", acompañado con el sonar de los instrumentos de la improvisada orquesta, vitoreando el nombre del "nuevo rey de aquel hogar".
   En otros balcones y ventanas de la Villa se repetía el mismo acontecimiento con la proclamación de"otros reyes", que comunicaban al resto del vecindario la elección realizada. Eran unos buenos ratos, de sonora celebración, que enmarcaba la fiesta de Reyes. Todo esto era el preludio de una noche intensa para nosotros los menores, a los que se nos recomendaba retirarnos a descansar, en espera de la llegada de los Reyes Magos de Oriente.
   El "Rey del hogar" se encargaría de sufragar el postre del día de Reyes, y si la suerte nos había favorecido a uno de los más pequeños, serían los padres los encargados de pagar la celebración.
   Hoy día en Aoiz, se ha perdido esta tradición y son pocas las familias que aun la realizan. Se ha sustutuido por el actual "roscón o rosco de Reyes", repartido entre los miembros de la familia después de la celebración, con la obligación del pago a la persona que le aparece una "figurita o haba" en su porción de rosco.

domingo, 16 de octubre de 2011

MENDAZA EN BLANCO Y NEGRO (IV)

Durante el curso había un día en que se tenía que ir a la escuela lo mejor peinado posible, era el dia de la foto. Esa foto de la escuela, que en su día no le dimos importancia porque siempre estábamos con los protagonistas, los amigos, los compañeros de clase, el Sr. Profesor y la Sra. Maestra,fue a parar a la caja de zapatos. Ahora que muchos ya no están y que la distancia ha traido el olvido nos ayudan a viajar por la memoria. 





viernes, 14 de octubre de 2011

LAS FÁBULAS DE SAMANIEGO (VIII): EL ÁGUILA Y EL ESCARABAJO.


Moraleja: Nunca desprecies lo que parece insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzarte.



EL ÁGUILA Y EL ESCARABAJO



Que me matan; favor: así clamaba una liebre infeliz, que se miraba en las garras de un Aguila sangrienta. A las voces, según Esopo cuenta, acudió un compasivo Escarabajo, y viendo a la cuitada en tal trabajo, por libertarla de tan cruda muerte, lleno de horror, exclama de esta suerte:
«¡Oh reina de las aves escogida! ¿Por qué quitas la vida a este pobre animal, manso y cobarde? ¿No sería mejor hacer alarde de devorar a dañadoras fieras, o ya que resistencia hallar no quieras, cebar tus uñas y tu corvo pico en el frío cadaver de un borrico?»

 Cuando el Escarabajo así decía, la Aguila con desprecio se reía, y sin usar de mas atenta frase, mata, trincha, devora, pilla y vase. El pequeño animal así burlado quiere verse vengado. En la ocasión primera vuela al nido del Aguila altanera, halla solos los huevos y arrastrando, uno por uno fuelos despeñando; mas como nada alcanza a dejar satisfecha una venganza, cuantos huevos ponía en adelante se los hizo tortilla en el instante.

La reina de las aves sin consuelo, remontaba su vuelo, a júpiter excelso humilde llega, expone su dolor, pídele, ruega remedie tanto mal.  El dios propicio, por un incomparable beneficio, en su regazo hizo que pusiese el Aguila sus huevos, y se fuese; que a la vuelta, colmada de consuelos, encontraría hermosos sus polluelos.

Supo el Escarabajo el caso todo: astuto e ingenioso hace de modo que una bola fabrica diestramente de la materia en que continuamente trabajando se halla, cuyo nombre se sabe, aunque se calla, y que, según yo pienso, para los dioses no es muy buen incienso. Carga con ella, vuela, y atrevido pone su bola en el sagrado nido. Júpiter, que se vio con tal basura, al punto sacudió su vestidura, haciendo, al arrojar la albondiguilla, con la bola y los huevos su tortilla.

Del trágico suceso noticiosa, arrepentida el Aguila y llorosa aprendió esa lección a mucho precio: A nadie se le trate con desprecio, como al Escarabajo, porque al más miserable, vil y bajo, para tomar venganza, si se irrita, ¿le faltará siquiera una bolita?

miércoles, 12 de octubre de 2011

HISTORIAS DE MENDAZA: LOS GITANOS NÓMADAS EN LA BERRUEZA

Retomo temporalmente la sección de memorias de Mendaza a la espera de que Manolo nos siga regalando con sus "memorias de un pelón en Taiwan", parece que próximamente en Madrid.


Las noticias que se repiten cada verano de inmigrantes que intentan alcanzar la costa española en las pateras, me han traído el recuerdo de otra inmigración distinta que ocurría en los pueblos de nuestra Berrueza, la de los gitanos viajando en sus carros tirados por burros de blanco pelaje. He recogido recuerdos y nombres de aquella gente que periódicamente visitaba nuestros pueblos ofreciendo servicios y arañando caridades y todo aquello que se dejase rascar. Los gitanos nómadas, un modo de vida que contrastaba con el nuestro y que ha desaparecido.


Nuestros gitanos visitaban los pueblos de la Berrueza, Torralba, San Vicente, Santa Cruz, valle Lana, Acedo y así dando vueltas a los montes de Asarta, Ioar y Codés. Podían estar 3 ó 4 meses sin aparecer.  Es posible que los que visitaban Mendaza, no lo hicieran en Nazar o en el fondo del valle. Todo dependía de los buenos recuerdos dejados la última vez. Sería bueno conocer la ruta seguida.

La saga familiar más recordada se remonta a la generación de la Blasa y el Zocas. Este último ofrecía sus servicios de restañador. Cuentan que probaba los calderos reparados con una “prueba del algodón” muy personal, se meaba en ellos como control de calidad de sus soldaduras.

Una hija de la Blasa, la Petra, heredó el circuito migratorio de sus padres. Casada con un payo de Zúñiga era madre de una familia larga e interminable. Siempre se le veía en estado de buena esperanza y a los comentarios provocadores de las mujeres del pueblo solía responder de manera evasiva: -“Pues tengo 12 hijos, dos más y uno que voy a comprar”, y –“Pos yo no hecho na, debe ser de la última vez que algo se quedó”.



Recuerdo que en Mendaza solían recalar un par de días en distintos lugares, como en el calvario, en la cantera, en los álamos del camino de subida al pueblo y en el lavadero (el sitio favorito pues tenían agua corriente y huertos cercanos). Aún me dura el “congojo” de pasar por el camino delante de ellos. Durante el día iban por las casas ofreciendo sus mercancías de artesanía, cestos, cunachos, etc..., y pidiendo limosna, oportunidad ésta para que la gente pusiera a prueba sus virtudes cristianas.


Quizás uno de los recuerdos más vivos del descubrimiento de los gitanos es el de aquel olor especial que los marcaba. Y no es que, por aquel entonces, la higiene de los payos fuese un modelo. En el mejor de los casos se pasaba con la ducha semanal antes de ir a misa los domingos. Sin embargo, nuestros gitanos destilaban un aura de aroma que los identificaba a distancia. Ante los requerimientos de las mujeres del pueblo por la cuestión de la limpieza personal la Petra intentaba conciliar con ellas y les reconocía: -“Que ya les digo, peinadibus, lavadisus la cara, que como subáis asins de güarras a casa de la Puri sus va a despachar”.


Otra familia gitana de visitantes con sus carromatos fue la del “Moreno y la Morena”, de los que se guardan buenos recuerdos en Mendaza debido a la defensa que hicieron de un natural del pueblo (“el Chino”) delante de otros gitanos con no muy buenas intenciones.  La Morena contaba la historia de aquel cura al que le intentaba confesar los pecados de los dos, los de ella y los de su marido, a lo que el cura no accedía de ninguna manera y se negaba a darle la absolución: -“Pero no ves que eso no puede ser mujer, cada uno los suyos”, mientras que ella insistía: -“Quién mejor que yo puede conocerlos”.

Entre los hijos de la Petra hay que recordar a la Carmen que acabó con aquella vida nómada instalándose de manera estable en Legaria, donde sus hijos parecen haberse integrado en la vida del pueblo sin más problemas. Seguro que sus bisnietos, los hijos de los tataranietos de la gran Blasa, pasan horas delante de la tele viendo el TRIKITRAKA TRIKITRON de los payasos de la ETB. Así se escribe la historia.