miércoles, 19 de febrero de 2014

RECORRIDO CIRCULAR. LORCA - BASÍLICA DE SAN CRISTOBAL - MONTE ESKINZA - LORCA.

   Después de varios fines de semana muy lluviosos, que nos impidió salir a la montaña, el día 15 de febrero, aprovechando una mañana sin lluvia, nos dirigimos al Valle de Yerri a realizar un bonito recorrido alrededor del municipio de Lorca.
   Saliendo de Pamplona a través de la PA-30, nos dirigimos hacia el municipio de Noain, donde enlazamos con la Autovía del Camino A-12 en dirección Estella. Después de atravesar los túneles del Perdón  y pasar por las proximidades de Puente la Reina, por la salida 33 ( Lorca-Lácar ), tomamos la carretera NA-1110 para dirigirnos al municipio de Lorca, desde donde teníamos previsto el inicio del recorrido.
   El municipio de Lorca, es un hermoso lugar perteneciente al Valle de Yerri, situado a una altitud de 435 metros y que tiene una población aproximada de 141 habitantes. Nuestro interés radicaba en realizar un recorrido saliendo del mismo municipio, subir al monte Eskinza por la vertiente este de esta montaña, visitar la Basílica-Ermita de San Cristóbal y regresar al lugar de salida, descendiendo por la ladera oeste de esta altitud.
Ábside de la Iglesia Parroquial de Lorca.
Lugar de salida del recorrido.
   En general la cima de esta montaña, pertenece a un macizo poco prominente, que forma parte de los últimos altos importantes previos a la Ribera de Navarra. Por las proximidades de la cumbre pasaba la antigua vía de trashumancia "Cañada Real de Tauste con las sierras de Urbasa y Andía". Con una longitud de 130 kilómetros unía las sierras vasco-cantábricas, con el confín de las Bardenas Reales y continuando por tierras aragonesas, llegar hasta la Villa de Tauste.
   Alcanzado el municipio de Lorca, aparcamos los vehículos en las proximidades de la Iglesia Parroquial de San Salvador, y una vez equipados convenientemente iniciamos el recorrido por un amplio camino, que parte de este lugar en dirección noreste. El camino discurre entre campos de labor, sembrados de cereal, con una ligera pendiente ascendente, hacia los altozanos próximos, cubiertos de vegetación de monte bajo con algunos ejemplares de arbolado de mayor porte.
   Pronto abandonaremos el amplio camino y tomaremos una senda que sigue con la misma dirección, al lado de una alambrada, que limita los campos de cultivo con el monte bajo repleto de espesa vegetación arbustiva, compuesta esencialmente de carrascas y encinas, característico de estos parajes de tipo medíterráneo, en donde encontramos gran cantidad de ganado vacuno, que se alimenta de los abundantes pastos de estos terrenos.
   La senda por la continuamos, llega a coronar un pequeño altozano, para descender posteriormente a un pequeño valle que atravesamos por la parte inferior, hasta llegar a la otra ladera del limitado macizo montañoso. En este lateral encontramos, que la senda desemboca en un amplio camino, que se dirige a la parte alta del señalado valle. La pendiente inicialmente suave, irá aumentando al dirigirse  al collado que observamos en la lejanía.
Ruinas del "Corral de Sánchez"
   Llegados al collado, en sus proximidades encontramos una gran charca artificial llena de agua, para satisfacer la sed de la gran cabaña de ganado que se encuentra en estos parajes. Desplazándonos ligeramente hacia el sur, llegamos a una corraliza de grandes dimensiones, conocida como "Corral de Sánchez". Las ruinas ocupan una gran extensión, por lo que suponemos que pudiera tratarse de un corral de ganado, el cual tenía adosada una vivienda, para alojamiento del pastor y quizás también de su familia.
   Abandonamos el lugar, y tomando dirección oeste, nos dirigimos a la parte más alta del collado, llegando a un cruce de varias pistas, que toman en diversas direcciones. En nuestro mapa de ruta, aparece señalado un lugar de esta zona como un asentamiento de un dolmen, recorremos todo el entorno y no apreciamos su existencia. La construcción de las citadas pistas y las excavaciones clandestinas pudieron arruinar el monumento megalítico, solamente apreciamos unas grandes losas, colocadas sin orden alguno y alejadas unas de otras.
   Cerca de este lugar elegimos una zona abrigada, para tomar el acostumbrado almuerzo, aprovechando el reposo, para comentar las incidencias acaecidas desde la salida, y comentar la mejoría de la climatología, con la aparición del sol y aumento de la temperatura.
   Después de almorzar volvemos al cruce de pistas y de acuerdo con el itinerario previsto, tomamos la pista que se dirige en dirección noroeste, que toma ligera pendiente ascendente, que pronto abandonamos, para seguir una estrecha senda que se dirige ahora a la parte alta del monte Eskinza. La pendiente de este última parte es la mayor de todo el recorrido, antes de llegar a una amplia explanada, que corona esta cima, en donde ante nuestro asombro, aparece una hermosa Basílica-Ermita dedicada a San Cristóbal, como se refleja en la inscripción de la entrada al recinto sagrado.
 Algo apartado de esta remozada Basílica-Ermita, encontramos un índice geodésico bastante elevado y un buzón de montaña del monte Eskinza.
   El lugar es espectacular con una amplia superficie herbosa, desde donde se contemplan amplios horizontes en todas direcciones. Hacia el oeste el macizo espectacular de Montejurra y más alejadas las Sierras de Yoar, Peña Gallet y Costalera. Al sur las amplias vegas de la Ribera navarra, al norte los macizos de Echauri y Esparaz y el embalse de Alloz.
   La Basílica-Ermita se encontraba cerrada cuando visitamos el lugar, no obstante en uno de sus laterales hay una habitación-refugio abierto, con abundante provisión de leña, para poder hacer fuego en un pequeño hogar adjunto. En el dintel de entrada de este habitáculo, se indica "Refugio Monte Eskinza".
   En los alrededores de la Basílica-Ermita, están colocados numerosos bancos y mesas de cemento, al abrigo de la abundante masa de árboles, para albergar a los habitantes de los pueblos próximos que suben en romería a conmemorar la celebración de San Cristóbal. Esta afirmación la contrastamos al llegar de retorno a Lorca. Nos informaron que suben en romería los municipios de Cirauqui y Lorca. En concreto la romería de Cirauqui la celebran el día 1 de Mayo.
   Recorriendo los alrededores de esta cima podemos observar numerosos puestos elevados, utilizados en otoño para la caza de paloma, en la época de "pasa".
   Después de disfrutar de estos hermosos lugares, iniciamos el descenso por una amplia pista en dirección norte, regresando al municipio de Lorca.
   Un ligero descenso inicial, hasta encontrar una puerta metálica cerrada con candado en el lado norte del camino, la atravesamos por un acceso disponible y descendemos por una senda marcada de pendiente muy acusada hasta la parte inferior de esta ladera del monte Eskinza. Esta senda atraviesa en varios lugares de su descenso, una amplia pista de todo-uno, que desciende desde las proximidades de citado monte Eskinza.
   Ya en la parte inferior de la citada ladera, la senda acaba su recorrido en la pista, que toma la dirección noroeste, que seguiremos en un cómodo recorrido, hasta llegar hasta el municipio de Lorca. Atravesamos el pueblo  de sur a norte hasta llegar a las proximidades de la Iglesia Parroquial de San Salvador, donde habíamos dejado los vehículos, antes de iniciar este bonito recorrido.
Situación del monte Eskinza. Guerras Carlistas.
   Recordando momentos de la historia de estos lugares : se menciona una experiencia personal del rey Alfonso XII. Dicho rey, a los pocos días de llegar a España decide apoyar a las tropas que estaban luchando en Vascongadas en la II Guerra Carlista. En el frío mes de enero del año 1875, se presentó y convive con la tropa en tierras navarras, donde las tropas alfonsinas se apoderan de posiciones en el Carrascal. No obstante de este hecho, el astuto general carlista Mendiri se replegó y atacó a las tropas del general Barges que se encontraban en Lácar. El éxito de Mendiri fue total, huyendo en desbandada las tropas alfonsinas, pero no pudo rematar su hazaña por falta de apoyo de sus superiores, que no le dieron la ayuda para conquistar el Monte Eskinza.
   El rey Alfonso XII andaba por las cercanías y se refugió en  Fuerte de Monte Eskinza. Dicen los habitantes de Lorca, que el rey pasó disfrazado de pastor. Debido al frío de esos días, el joven monarca de 17 años tubo su primer vómito de sangre, aviso de la enfermedad pulmonar que le llevaría a la tumba.
 Después de este paréntesis de nuestra historia, los amigos "matarrasa", regresamos a Pamplona por el mismas carreteras con que nos acercamos al municipio de Lorca, después de la hermosa experiencia que supuso, la visita a estos desconocidos y singulares parajes del Valle de Yerri.
 

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