lunes, 23 de junio de 2014

DESDE EL MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE IRANZU A LAS CIMAS DE KREZMENDI Y PEÑA AZANZA, PASANDO POR EL MONTE LARRAITZA.

   En fechas recientes, aprovechando la magnífica mañana del sábado día 7 de Junio, como de costumbre varios de los miembros de "matarrasa", nos dirigimos hacia una serie de cimas de montaña, situadas en el entorno del Valle de Yerri, para realizar un  interesante recorrido por estos hermosos lugares de la geografía de Navarra.
   La salida la realizamos desde Pamplona, tomando la carretera PA-30 o Ronda de Pamplona, hasta llegar a la población de Cizur Mayor, desde donde entramos en la Autovía A-12 o Autovía del Camino. En la salida nº 34 dirección Valle de Yerri, pasamos a la NA-7320 y después de atravesar Abárzuza tomar la NA-120. Por último mediante el ramal NA-7135, carretera estrecha y sinuosa, accedimos al Monasterio de Iranzu. Desde este lugar realizamos un interesante recorrido, que a continuación daremos a conocer.
 Entorno y situación del complejo del
Monasterio de Santa María de Iranzu.
   Aparcamos los vehículos en las proximidades del complejo de Iranzu, en donde hay amplios espacios para este menester. Nos equipamos convenientemente para el recorrido, que iniciaremos desde este lugar emblemático.
   El monasterio de Santa María de Iranzu está situado en el inigualable entorno histórico-artístico de origen cirsterciense y cuya construcción se prolongó desde el Siglo XII al XIV. A este conjunto de edificaciones medievales pertenecen la base de la Iglesia, el Claustro, la Sala Capitular, las Celdas de Castigo, el Locutorio y la Cocina. Correspondiendo el resto a las sucesivas remodelaciones  de los Siglos XVI y XVII.
   El Monasterio fue abandonado por los monjes tras la desamortización de Mendizabal, pasando al Estado la propiedad de dicho Monasterio. En el año 1942 la Fundación Príncipe de Viana inicia una intensa reconstrucción del conjunto monástico. Un año más tarde se unen a la restauración y se establecen en el lugar la comunidad religiosa de los Clérigos Regulares   (Teatinos), quienes regentan hasta el día de hoy, el Monasterio.
Se encuentra en muy buen estado de conservación y rodeado de montes y entornos naturales de gran belleza.
  En una atmósfera gozosa de paz y serenidad que invita al reposo del espíritu y a la reflexión, se puede conversar con los Padres Teatinos, piedras vivas de este monasterio o de sentarse en silencio junto a la fuente del claustro.
Camino del monte Krezmendi.
Ejemplares de Lycoperdon (Calvatia) Lilacinun.
   Iniciamos el recorrido tomando la pista de tierra que sigue la misma dirección con que hemos llegado a este lugar, dejando a mano derecha el complejo de edificios que componen el Monasterio. La parte primera del camino discurre entre arbolado, con predominio de nogales de diverso tamaño y gran variedad de arbustos, que forman una hermosa alameda. Un bello entorno natural de un valle, que forma en su discurrir el río Iranzu.
   El camino por el que nos desplazamos en dirección noroeste, remonta el cañón excavado por el citado río, formando pequeños pozas, que se alternan con ligeras corrientes de agua, que proporcionan a este recorrido un atractivo especial, como corresponde en general a esta parte del territorio situado a los pies de la Sierra de Andía. En esta primera parte del recorrido vemos varias marcas amarillas, verdes y blancas, ya que por este camino pasan una PR y una SL.
   La pista por la que seguimos comienza a elevarse paulatinamente, pasando por entre elevadas paredes que forman un espectacular cañón, que ha horadado el río Iranzu en el transcurso de los siglos. Seguimos en la misma dirección , remontando el barranco que ha formado el citado río, alternando pendientes suaves con otras de mayor entidad.
Miembro del grupo "matarrasa" en la cima
del monte Krezmendi. Al fondo la Sierra de Lóquiz.
   Seguimos subiendo por el barranco, por entre el bosque que forman hayas, robles y otro tipo de arbolado de porte bajo, hasta llegar a su parte superior en donde aparecen unas hermosas campas, con  pendientes ahora aminoradas, pudiendo disfrutar sosegadamente de un conjunto de praderas, donde pastan grupos de ganado vacuno y caballar.Con los primeros calores de la primavera encontramos en estos prados numerosos ejemplares de "Lycoperdon ( Calvatia ) Lilacinun" también conocidos vulgarmente como "Cuescos de lobo". Son comestibles cuando los ejemplares son jóvenes, aunque su consumo es escaso, por carecer de valor culinario.
   Después de atravesar estos prados, el sendero que seguimos se introduce en un un paraje estrecho de laterales con pendientes elevadas, provisto de abundante bosque, denominado "El Ginebral"; suponemos que esta denominación se la dieron, por el tipo de árboles que en su mayoría pueblan este lugar. Pasada esta última zona boscosa, el camino llega nuevamente a una nueva zona de pastizales. En este lugar la senda desemboca en una amplia pista, por la que seguiremos cambiando la dirección noroeste que traíamos.
   Giramos hacia el sur y con ligera pendiente nos dirigimos a las proximidades del paraje denominado Arregulaz, desde donde iniciaremos la última parte de la ascensión a Krezmendi. De la amplia pista que nos acercó a este lugar, nace una senda con marcada pendiente que sigue una hondonada con poca vegetación y que posteriormente se introduce en un hermoso hayedo.
   Siguiendo la senda después de un sinuoso recorrido llegaremos a las cumbres del Krezmendi (1.138 metros). En efecto son dos cumbres, con ambos buzones de montaña, una de ellas de fácil acceso, la otra está separada de la anterior a través de una hendidura en aéreo, con alguna dificultad para acceder a ella.
   Desde este lugar, las panorámicas son espectaculares, con imágenes de la Sierra de Lóquiz, de Andía y Urbasa. En los valles excelentes vistas de los municipios de las Améscoas y otras poblaciones al pie de estas alturas.
 Monte Larraitza ( 1058 metros ).
Buzón de montaña.
   Aprovechando este elegante lugar, en un coqueto abrigo, el grupo de amigos "matarrasa", disfrutamos del acostumbrado almuerzo. Durante el mismo comentamos ampliamente las incidencias del ascenso y discutimos las opciones que teníamos para continuar en dirección al punto desde donde iniciamos la salida. Optamos por continuar el recorrido , visitando las próximas cimas de Larraitza y Etxabarri ( Peña de Azanza ).
    Después de la elección, iniciamos el descenso por la misma senda de subida, hasta volver a la amplia pista que habíamos tomado en el paraje de Arregulaz. A partir de este lugar después de atravesar un bonito pinar el camino se dirige a unas amplias praderas del lugar conocido como Larraitza. Estos lugares nos permiten contemplar unos verdes prados donde pastan rebaños de diversos tipos de ganados autóctonos del país. Continuamos por la pista en dirección a la nueva altitud elegida, con una moderada pendiente de elevación, que nos acercará pronto al Monte Larraitza ( 1058 metros).
   Un buzón de montaña, al borde del acantilado que se abre ante nosotros, nos indica la situación de esta montaña. Las vistas del lugar son impresionantes, corresponden a una parte importante de la denominada Tierra Estella. Un detalle censurable del lugar, los orificios de bala en el citado buzón, obra de algún incosciente.
   Abandonamos el lugar y sin perder altura nos dirigimos hacia la última cima del recorrido. Por el  mismo borde de esta altiplanicie siguiendo una estrecha senda con dirección sureste, iremos acercándonos al monte que unos denominan Peñas de Etxabarri y en otros itinerarios montañeros llaman Peñas de Azanza con una altura de (1080 metros ). En la cima de esta montaña existe un curioso buzón, consiste en una roca del propio lugar en la cual se ha horadado una pequeña cavidad, donde se pueden introducir las tarjetas de los visitantes de esta cima, para dejar constancia de su ascensión ante el club montañero correspondiente.
Cima de las Peñas de Azanza.
Buzón de montaña horadado en la roca.
   La panorámica del lugar es impresionante con vistas incomparables de los pueblos de Etxabarri y Artavia, ambos pertenecientes al Valle de Allin, situados a los pies de estas alturas. Más alejado al otro lado de este valle, podemos observar las altitudes rocosas de la Sierra de Lóquiz.. Después de permanecer un buen espacio de tiempo descansando y contemplando estos hermosos lugares, iniciamos el descenso hacia el Monasterio de Iranzu, lugar donde finaliza este recorrido.
   Desde esta cima de Etxabarri, se inicia el descenso pasando en primer lugar por las praderas de Larraitza que se prolongan hasta estos lugares. A partir de estas campas, tomaremos claramente la dirección este, por un terreno donde empieza una senda muy bien señalizada mediante pequeños montones de piedra. La pendiente de descenso inicialmente suave, se convierte en otra más acusada cuando la senda se introduce en un barranco con abundante arbolado de hayas y matorral, que nos exige una mayor atención para no perder las señales de bajada, que aparecen en la senda a veces difuminada por la hojarasca.
   El barranco por el cual discurre la bajada adquiere pendientes más exigentes mientras va tomando claramente la dirección sur, hasta que esta senda desemboca en una amplia pista de tierra, que proviene de las ya mencionadas praderas de los Parajes de Larraitza.
   Continuamos el descenso por este barranco con pendientes inicialmente exigentes que posteriormente se van suavizando. La pista tiene un suelo muy irregular, con abundantes guijarros sueltos que dificultan el descenso, lo que nos hace tomar precauciones para evitar caídas peligrosas.
   Al finalizar el barranco en una zona más llana, la pista mejora su estado y la podemos seguir con más tranquilidad. Posteriormente aparece una señalización que nos indica que siguiendo por ella, llegaremos al municipio de Abárzuza. Como nuestro destino es el Monasterio de Iranzu, tenemos que cambiar de ruta, para llegar a dicho lugar.
 Plano del recorrido. Información de Senderioja..
Recorrido en sentido contrario al señalado en el plano.
   Después de un tramo de un corto descenso, aparece una marcada senda ligeramente ascendente que remonta una pequeña loma y que claramente cambia de dirección,dirigiéndose hacia el este.Seguimos la senda que después ascender un buen trecho, se introduce en lateral derecho del barranco que forma el río Iranzu, por el cual iniciamos la jornada montañera.
   La senda desciende rápidamente por esta ladera y empezamos a contemplar nuevamente las impresionantes roquedos que forma el cañón abierto por el citado río Iranzu en su cauce hacia la parte inferior del valle, en donde se halla situado el mencionado Monasterio de Iranzu.
   Esta senda permite contemplar en el descenso todo el conjunto de edificaciones que forman el citado complejo del Monasterio de Iranzu, con vistas muy hermosas sobre los parajes que rodean su entorno, que le dan un especial encanto.
   De nuevo en la pista principal por la que transitamos al inicio del recorrido, retornamos al lugar donde teníamos aparcados los vehículos. Una vez cambiados de indumentaria y después de haber disfrutado de una jornada de montaña inolvidable, volvimos a Pamplona por la mismas carreteras con que accedimos a los lugares visitados.




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